sábado, 21 de noviembre de 2015

Solemnidad Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo


Mensaje con Ocasión de la Solemnidad
Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo


“Christus Vincit… Christus Regnat… Christus Imperat…”
(Cristo Vence… Cristo Reina… Cristo Impera)


            Corona del Año Litúrgico, la Solemnidad de Jesucristo Rey, la Iglesia reconoce sobre Ella y el Mundo el Señorío que Dios le ha dado en la Redención del Género Humano, reinado manifestado en la Cruz del Calvario. En Cristo, afirma San Pablo, no exigió tener la gloria debida a Su Divinidad, se sometió tomando la forma del Siervo de Dios y se asemejo a todos los Hombres en su condición y se hizo obediente hasta la muerte en la Cruz (Fil. 2, 6).

                La razón hoy, no es conocer el lugar Escatológico que ocupa el Señor, puesto que todo está sometido por estrado de sus pies, a fin de que llegada la Hora, todo aquello que le está sometido, lo someta el mismo de nuevo al Padre, juntamente con El. La razón hoy, y es la urgencia del Espíritu que habita en nosotros, es qué lugar ocupa Cristo Rey en mi vida, en mi familia, en mi entorno. ¿Realmente le doy el Señorío?

                El mundo ha puesto como su señor, el consumismo, el materialismo, el hedonismo y la cultura de la muerte en el aborto, el terrorismo, donde cada vez se ofrenda mas y mas sangre al Maligno como señor del mundo, y aun siendo señor de este mundo, será enteramente sometido al Poderío de Cristo, y el Señor, se Glorificara como antaño sobre él. La gran mentira del demonio, no es sino un secularismo practico, fuera Dios, fuera la Iglesia, inclusive, fuera valores sólidos, donde se encarnan los máximos ideales de santidad y comunión. Un secularismo del tener, del ser desmedido en el orgullo superior y la superficialidad halagadora de los sentidos, donde el elogio es pan de cada paso.


Dios, hoy se presenta a nosotros como Luz, y como nos afirma el Evangelio, “que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas” (Jn. 3, 19). Dios, se nos presenta como “Yo Soy el que Soy” mas sin embargo Satanás, se presenta a sí mismo como ángel de luz, como “yo soy el que no soy” (Ven. Fultón Sheen). Nada puede ocultarse a la luz, y aun las tinieblas le abren paso, por más oscura y encrespada que esta sea. Así como aquellos que permanecen en tinieblas odian la luz, así esta generación esta oculta a la verdad, arrullada en los brazos de la mentira, llegara el momento en que verán la luz y su resplandor hará de ellos entes ciegos, pues ante ellos estará la marca de su error. Y a todos aquellos que han perseguido, será su condena misma, porque han preferido las tinieblas a la luz y hecho escarnio a quienes les procuraban la verdad con insistencia.

                Aquel día, los dolores serán como de una mujer que esta por dar a luz, mientras más graves los dolores es porque el nacimiento esta próximo. Y así como en la enfermedad las horas más oscuras de la noche son las más terribles en sus dolores, son un indicador que el clarear del nuevo día esta pronto. Así mismo, mientras más sea el grito de angustia de la humanidad, más cerca y pronta esta su liberación, porque el Rey está cerca para dominar con Trono erguido y cetro poderoso. Poco es el tiempo para que la Palabra se Cumpla, y el día estará sometido a la luz Sempiterna, mientras que las tinieblas serán borradas por la claridad de la verdad. Lea y entienda aquella alma que espera segura la venida Gloriosa, porque no será defraudada ni desechada con mano dura, sino cobijada con mano misericordiosa.

                Cristo, el Señor, principio y fin. Llegara el día que será grande el estruendo, y aun la misma Misericordia clamará delante del Trono, pues esta misma generación ha abusado de la Mano bondadosa de Dios, para hacerla burla de su comportamiento. Pues aquellos impíos han dicho en sus corazones “Peca todo lo que quieres y cuanto más peques mas cree en la Misericordia de Dios”, pobres aquellos que han guardado en sus corazones este precepto infame, que será el mismo que dictara la sentencia sobre sus cabezas. Porque la espada esta afilada y la orden escrita, mas el Juez Santísimo retiene a sus ángeles la orden mostrando caridad, esperando la conversión de sus amados. Más aunque su bondad retrase la hora, la justicia clama y exige el cumplimiento de las profecías.


Conversión y arrepentimiento, porque llegara un día que serán movidos por el terror más que por el amor a Dios, y poco valdrá ese fruto corrompido del llanto y la desesperación. Enmendar nuestros corazones mientras aun existe el tiempo, porque es poco y con urgencia clama la tierra al cielo esta manifestación de orden para librar de la miseria a las almas y elevarlas al trono de Gloria o de eterno llanto. Ese día, en cuanto el Hijo del Hombre venga con sus ángeles lleno de gloria, en que separaran a las ovejas de los cabritos y entraran los benditos del Reino a tomar la posesión preparada para ellos desde la creación del mundo, mientras que a aquellos han sido impenitentes y faltos de caridad serán arrojados como malditos al fuego que no se consume y el rechinar que jamás acabara (Mt. 25, 31 – 46).

                Clamemos la gracia de estar preparados para someternos al Señorío de Cristo. Que nos encuentren como las vírgenes, con nuestras lámparas encendidas contemplando fijamente el cielo como nuestra Patria, y con los pies plantados caminando unidos en lograr tiempos mejores de comunión y concordia. Pidamos a María, Madre de la Santa Espera que así como ella suplicaba a Dios la Plenitud de los Tiempos y la liberación del Pueblo, nos infunda esa santa esperanza y confianza para esperar con paciencia y alegría la gloriosa manifestación de Nuestro Señor Jesucristo.

                “De aquel día y aquella hora, nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Estad alerta, velad; porque no sabéis cuándo es el tiempo señalado” (Mc. 13, 32 – 33).




Mauricio de la Cruz del Sdo. Corazón de Jesús


Diócesis de Mexicali, B. C., 22 de Noviembre de 2015. Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Año Jubilar Diocesano de Jesucristo Buen Pastor.



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