martes, 4 de marzo de 2014

Mensaje del Santo Padre Francisco con Ocasión de la Cuaresma 2014




Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr. 2 Cor 8, 9)


Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?

La gracia de Cristo

Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).

La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo— «...para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).

¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29).

Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.


Nuestro testimonio

Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.

A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.

No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.

El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.

Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.

Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10), sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.

Vaticano, 26 de diciembre de 2013
Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir






domingo, 2 de marzo de 2014

Intenciones de Nuestro Beatisímo Padre



Oremos por las Intenciones de Nuestro Santísimo Padre,
Papa Francisco I
Para este mes de Marzo


Universal
Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer.

Por la Evangelización
Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor
a Consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio.




jueves, 27 de febrero de 2014

Gracias Benedicto XVI


Queridisimos Hermanos, os doy las gracias de todo corazón
por todo el amor y el trabajo con que habeís llevado junto a mí
el peso de mi Ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo.

Por lo que a mí respecta, también en el futuro,
quisiera servir de todo corazón, a la Santa Iglesia de Dios
con una vida dedicada a la Plegaria.

Benedictus PP XVI

Se cumple un año de que se hizo efectiva la Renuncia de Nuestro Santísimo Padre Benedicto XVI al Sumo Pontificado. Tras 8 venerables y luminosos años de Pontificado, en los que supo guiar sabiamente a la Santa Iglesia, por aguas turbulentas.

Padre y Maestro de la Verdad, asi lo afirmaria años antes en su Escudo Episcopal al tomar el lema: "Cooperatores Veritatis". Así fue su Ministerio, un Cooperador empedernido de la Verdad, de la Esperanza, de la Humildad. Así nos lo demostro hasta el ultimo momento. Y ahora en su vida oculta como la infancia de Jesús, escondido en Dios para bien y salvación de la Iglesia.

Su legado en sus Enciclicas, en sus Discursos, en sus Homilías, merecen sin duda un exaustivo estudio, su legado al Servicio de la Divina Liturgia, procurando siempre lo mejor para el Culto al Señor. Reformador de la Iglesia en tiempos de tormenta, y sin duda supo mantener la Barca inamovible.

Gracias Santo Padre Benedicto por su Amor a la Iglesia, por su Amor a Dios. Por todo el bien que hizo.

En lo personal, mi Veneración y Gratitud.

GRACIAS SANTO PADRE BENEDICTO XVI


Mauricio Parra Solís
Administrador




martes, 25 de febrero de 2014

Santo Toribio Romo


Nació en Jalostotitlán el 16 de abril de 1900. A los 13 años inició sus estudios en el seminario auxiliar de San Juan de Lagos, y en 1920 ingresó al seminario de Guadalajara. Se dedicó de lleno a los estudios y se inscribió en la Acción Católica en la que se distinguió por su actividad en obras católico-sociales. Fue ordenado sacerdote en 1922.

Su primer destino fue Sayula, después Tuxpan, Yahualica, Cuquío y Tequila. Se dedicaba especialmente al catecismo y a preparar primeras comuniones colectivas, también se dedicó al apostolado con obreros. Propagó la devoción eucarística por medio de la "cruzada eucarística".

La persecución le obligó a vivir una vida de nómada junto con su párroco Justino Orona. Fundó su centro de actividades en una fábrica abandonada a mitad de una hermosa barranca, y acudía por la noche a la ciudad de Tequila.

MARTIRIO



El padre Toribio había ofrecido su sangre por la paz de la Iglesia y pronto el Señor aceptó el ofrecimiento. El Miércoles de Ceniza, 22 de febrero, el padre Toribio pidió al padre Román (su hermano) que le oyera en confesión sacramental y le diera una larga bendición; antes de irse le entregó una carta con el encargo de que no la abriera sin orden expresa. También pasó jueves y viernes arreglando los asuntos parroquiales para dejar todo al corriente. A las 4 de la mañana del sábado 25 acabó de escribir, se recostó en su pobre cama de otates y se quedó dormido. 

De pronto una tropa compuesta por soldados federales y agraristas, avisados por un delator, sitió el lugar, brincaron las bardas y tomaron las habitaciones del señor León Aguirre, encargado de la finca y unagrarista grita: "¡Este es el cura, mátenlo!" Al grito despertaron el padre y su hermana y él contestó asustado: "Sí soy... pero no me maten"... No le dejaron decir más y dispararon contra él; con pasos vacilantes y chorreando sangre se dirigió hacia la puerta de la habitación, pero una nueva descarga lo derribó. Su hermana María lo tomó en sus brazos y le gritó al oído: "Valor, padre Toribio... ¡Jesús misericordioso, recíbelo! y ¡Viva Cristo Rey!" El padre Toribio le dirigió una mirada con sus ojos claros y murió. 

Estando muerto ya su hermano, la amarraron espalda con espalda con el cadáver, en tanto armaban una camilla de ramajes para transportar el cuerpo del Padre Toribio. 

Los verdugos lo despojaron de sus vestiduras y saquearon la casa para después llevarse presa a su hermana María a pie hasta el poblado de “La Quemada”, sin permitirle que sepultara a su hermano, pero antes habían pasado frente a la presidencia municipal con el cadáver del Mártir Toribio sobre la camilla improvisada con palos que transportaban unos vecinos, pero ahí, los soldados que, además, iban silbando y cantando obscenidades al tiempo que los demás rezaban. 

María, ya liberada de su breve aprisionamiento, descalza, así como estaba, viajó a pie hasta Guadalajara, a casa de sus padres, para aislarse del odio, cobijarse en el amor paterno y llorar con los suyos la pérdida de su «querido niño». 

La familia Plascencia consiguió permiso de velarlo en su casa y al día siguiente, domingo 26 de febrero, con mucha gente que rezaba y lloraba, lo sepultaron en el panteón municipal. 

Pasados algunos días su hermano el Padre Román, obediente, abrió la carta en Guadalajara, encontrándose con que era el testamento del Padre Toribio y leyó su contenido: "Padre Román, te encargo mucho a nuestros ancianitos padres, haz cuanto puedas por evitarles sufrimientos. También te encargo a nuestra hermana Quica que ha sido para nosotros una verdadera madre... a todos, a todos te los encargo. Aplica dos misas que debo por las Almas del Purgatorio, y pagas tres pesos cincuenta centavos que le quedé debiendo al señor cura de Yahualica..." 

Fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Principales Ataques del Demonio


Las Cinco Áreas que en la Vida del Hombre suele ATACAR SATANÁS –> Reveladas por el Padre y Sacerdote Exorcista del Vaticano GABRIELLE AMORTH, según sus experiencias directas en el combate contra el enemigo y plasmadas en su libro “Habla un Exorcista” 

1- EN LA SALUD. El Maligno tiene el poder de causar males físicos y psíquicos. Ya he mencionado los dos males más comunes, de la cabeza y del estómago. En general estos males son males estables. Otros males son pasajeros. Se trata de inflamaciones, heridas, moretones…El Ritual sugiere hacer sobre ellos el signo de la cruz y rociarlos con agua bendita. Muchas veces he visto la eficacia del sólo hecho de imponerles encima la estola y apretar la mano. Varias veces me ha sucedido el caso de mujeres que han venido a verme afligidas porque estaban a punto de ser operadas de tumores en los ovarios; así se deducía de los dolores y de la ecografía. Después de la bendición cesaban los dolores y en una nueva ecografía ya no aparecían los tumores. El P. Cándido ha vivido una rica casuística de graves males desaparecidos con sus bendiciones; incluso tumores cerebrales de los que los médicos estaban seguros. Naturalmente, estas cosas pueden sucederles solamente a aquellas personas que tienen negatividades y sobre quienes existen sospechas de que el mal depende del maligno.



2- EN LOS AFECTOS. El maligno puede producir nerviosismos insuprimibles, especialmente hacia las personas por quienes se es más amado. Así rompe matrimonios, trunca noviazgos; suscita litigios con vergüenza y escándalos en familias en donde en realidad todos se llevan bien; y siempre por motivos fútiles. Trunca amistades; produce en la persona afectada la impresión de no ser querida en ningún lugar, de estar cansada, de que debe aislarse de todos. Incomprensión, no amor, vacío afectivo total, imposibilidad de casarse. Esto también es muy común: cada vez que se comienza una relación de amistad que podría desembocar en amor, o inclusive ya hecha una declaración abierta, de repente todo se esfuma sin motivo.

3- EN LOS NEGOCIOS. Imposibilidad de encontrar trabajo, inclusive estando con la casi certeza de un empleo; los motivos no se pueden encontrar o son absurdos. O también personas que encuentran el trabajo pero luego, por motivos fútiles lo dejan; difícilmente encuentran otro trabajo, y luego, o no se presentan, o también lo dejan, con una ligereza que a los familiares les parece inconsciencia o anormalidad. He visto familias muy solventes que han caído en la más profunda miseria por motivos humanamente inexplicables. A veces han sido grandes industriales a quienes de repente, por motivos extraños todo se les ha comenzado a derrumbar; otras veces grandes empresarios han comenzado repentinamente a cometer errores enormes, hasta llevarlos a quedarse con un montón de deudas; otras veces comerciantes que tenían negocios muy prósperos, de pronto han comenzado a ver que nadie entraba en sus locales. 


4- EN EL GUSTO DE VIVIR. Es lógico que los males físicos, el aislamiento afectivo, la quiebra económica lleven a un pesimismo por el cual la vida es vista solamente en lo negativo. Llega una especie de incapacidad para el optimismo o al menos para la esperanza; la vida toda aparece negra, sin posibilidad de salidas, insoportable.

5- EN EL DESEO DE MORIR. Es el punto final que se ha prefijado el maligno: hacer llegar a la desesperación y al suicidio. Y debo decir de una vez que cuando se pone bajo la protección de la Iglesia, así sea con una sola bendición, este quinto punto queda excluido.

Muchos cuando yo exponía estos cinco puntos, los tenían todos, aunque con diverso grado de gravedad. Debo repetir que estos males pueden ser consecuencia de una presencia maléfica, pero pueden tener otras causas: no son suficientes ellos solos para concluir que una persona está poseída o infestada por el maligno.


martes, 11 de febrero de 2014

Un Año sin Benedicto XVI


Hace un año, no podíamos comprender el porque de la renuncia del Papa Benedicto XVI fue un duro golpe para muchos de nosotros, pero a la ves, fue ejemplo de humildad al reconocer sus limitaciones.

El Pontificado de Benedicto XVI fue un pontificado muy rico, cosa que muchos cristianos no valoraron. Criticado desde su elección al Trono de San Pedro, supo llevar a la Iglesia por un camino trazado en la "RAZÓN" Benedicto XVI puso el dedo en la llaga, y afronto con valentía la responsabilidad de guiar la barca de Pedro por momentos difíciles.

Benedicto fue un Papa no para ver, fue un Papa para escuchar, el no acaparo los grandes medios ni se dio tanta difusión a su imagen ¿porque? simple... Benedicto XVI es "HUMILDE" la verdadera humildad es la que no se pregona, la verdadera humildad es la que se vive desde dentro, sin necesidad de darla a conocer a gritos "LA HUMILDAD ES LA ÚLTIMA CIMA EN LA ESCALADA DE LA SABIDURÍA"

Quien conoce su forma de pensar sabia bien que el tenia que terminar lucido el mismo reconoció sus limitaciones cuando dio a conocer su dimisión.

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a cambios tan rápidos y sacudido por cuestiones de profunda relevancia para la vida de la fe, de cara a gobernar la barca de San Pedro y difundir el Evangelio, son necesarias tanto la fortaleza de mente como la del cuerpo, fuerza que en los últimos meses se ha deteriorado hasta tal punto en mi que he tenido que reconocer mi incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio que se me confió. (Feb 11 2013)

Como ya dije una ves Benedicto es el "SAN JOSE" de nuestros tiempos, así como este gran santo, Benedicto se refugia en el silencio de Dios. 

¡¡¡LARGA VIDA A BENEDICTO MAGNO !!!

Alberto Avalos
Zacatecas, Zac.

sábado, 1 de febrero de 2014

Intenciones de Nuestro Beatisimo Padre


Oremos por las Intenciones de Nuestro Santísimo Padre, 
Papa Francisco I
Para este mes de Febrero

UNIVERSAL

Por las personas mayores, para que la sabiduría y la experiencia de las personas mayores sean reconocidas en la Iglesia y en la sociedad.

POR LA EVANGELIZACIÓN

Por la colaboración en la Misión. Para que sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la Misión de Evangelización. 



Oremos de modo especial por Nuestro Santísimo Padre
Papa Benedicto XVI
al Cumplirse este mes, el Primer Aniversario de su
Renuncia al Sumo Pontificado.
Para que le conceda el Corazón de Jesús, vida y salud para
el bien de la Santa Iglesia, y que desde su Retiro,
con su Oración y Ejemplo siga iluminandonos.