domingo, 21 de abril de 2013

Post-Concilio



             Amigos y seguidores de este sencillo Blog, leyendo un articulo relacionado a la Historia de los Concilios de la Iglesia, he encontrado una nota interesante sobre el Concilio Vaticano II, al cual, en fidelidad y Obediencia al Papa aceptamos.

           Este texto, el cual me permito transmitir integramente del Folleto de "E.V.C."(1), trata de una entrevista realizada un filosofo laico que estuvo presente como observador laico durante el Concilio, sus palabras, reflejan una realidad patente y dolorosa que actualmente vive la Iglesia, y de la cual, nosotros com fieles de Cristo, estamos llamados a cambiar en bien de Ella.

            Sin mas que agregar, transcribo tal cual, el texto:



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            "Un laico excepcional fue el filosofo francés Jean Guitton, primer laico en la historia invitado y participante en un Concilio. En una entrevista publicada en "La Stampa" de Turín el 11 de octubre de 1992, el filosofo dijo:

"El Concilio ha sido perfecto; pero en su aplicación, cuantos errores...!"

            Ha disminuido la Fe, ha perdido vigor la verdad. La Iglesia ha renunciado a proclamarse la UNICA Y VERDADERA IGLESIA; en los Seminarios Freud, Marx, Lutero han tomado el puesto de Santo Tomás de Aquino, de San Ambrosio y San Agustín.

            Otra sombra del post-concilio ha sido por ejemplo, la anarquía: los feligreses no obedecen mas al párroco, el párroco al Obispo, el Obispo al Cardenal. La catequesis confiada al primero que llega, a catequistas sin preparación, que no enseñan las mismas cosas.

            El nuevo Catecismo de la Iglesia Catolica llego 30 años despues. ¿Como es posible que hayamos tenido que esperar tanto tiempo para saber que es justo hacer, que es justo creer y lo que no? Debería haber aparecido tres minutos despues del Concilio y no treinta años despues".

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             Amigos lectores: Palabras fuertes, pero ciertas. ¿Que es lo que estamos haciendo como laicos para hacer que la Iglesia camine como debe de caminar? Sacerdotes: ¿Como estan llevando su Ministerio? ¿En bien de las almas o en lugar de ello, para perdición de muchas?

            Sin duda alguna, hay mucho que hacer, mucho que reflexionar hacia donde estamos encaminando nuestra Iglesia, pues recordemos que la Iglesia no solo es el Templo, la Jerarquia de los Pastores, los catequistas, etc., sino que la Iglesia va mas alla, la Iglesia somos todos y cada uno de los que estamos bautizados, no podemos dejar tan capital tarea a los laicos comprometidos, que ya bastante hacen, a los párrocos, a los religiosos, religiosas. Es momento de despertar ya del letargo y poner manos a la Obra, que esto, no es una obra humana, es una Obra Divina.


viernes, 12 de abril de 2013

Fecundidad Sacerdotal



                      Estimados amigos y lectores de este sencillo Blog de defensa de la Fe y la Tradicion de la Iglesia. Quiero compartir con ustedes esta carta que escribi hace algun tiempo, en mis andares como Seminarista, una carta que escribi a quiene fueran mis compañeros de Ingreso al Seminario en la Arquidiocesis de Tulancingo, sobre el Misterio del Sacedocio medienate el dolor salvifico.
            Este Articulo, lo dedico muy especialmente a mis Hermanos Seminaristas y Reverendisimos Sacerdotes, tienen en sus manos una magnifica tarea, que muchas veces olvidan y dejan de lado. Despues de Jesus Nuestro Señor, el Sacerdote lo es todo.
            Pido sus opiniones y comentarios a todos cuantos lean esto, muy especialmente a los Sacerdotes a quienes lleguen, al correo del Blog: Blog.Porta.Fide@gmail.com
            Espero sea de ayuda para todos ustedes.

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Comunidad de Santa María de Guadalupe
Seminario de San José, Arquidiócesis de Tulancingo

Presente.-

            Reciban todos un saludo. Me da mucho gusto y alegría que hayan regresado a su último año de Seminario Menor. Espero que hayan regresado todos los que estaban, pero si no, pues solo Dios sabe el porque renunciaron, eso si, no dejen de recordarles en sus oraciones.

            Recuerden que nuestro camino de Formación no es otro sino una continua renuncia y un continuo morir a sí mismos y al mundo. Pero no un morir en vano, sino un morir en un amor, pues singularmente el sacerdocio, ha brotado de las profundidades del Corazón de Jesús a costa de un amor finísimo…*. Si bien el sacerdocio se instituyo en la Ultima Cena, cuando Jesús lavo los pies a los Apóstoles  (Jn. 13: 2 - s) y además, les dio el encargo; “Hagan esto en conmemoración mía”  (Lc. 22: 19). Y el Viernes Santo cuando el soldado traspaso su Sacratísimo Corazón fue llevado a plenitud el Misterio de su sacerdocio. Pues él, por ser el verdadero sacerdote del Padre realizo la oblación más perfecta de una sola vez y para siempre, ya no como la Antigua Alianza, ya que había que repetirlos una y otra vez. Es por eso que de lo mas intimo de su Corazón saco el Misterio del Sacerdocio*.

            Nosotros, futuros “cristos” de la Iglesia, debemos de vivir este Don como lo que es, un Misterio de Amor, pues por eso mismo es nuestra renuncia y nuestra asimilación con Cristo Crucificado, que es Pastor, Sacerdote y Victima.

El sacerdote, es deposito y dispensador de los Misterios de Dios, como a San Pedro, le son otorgadas las llaves del Reino y el Poder de atar y desatar, goza y participa de su mismo encargo: “Apacienta a mis Ovejas”  (Jn. 21: 17) que encierra en si misma el Don de la Fecundidad Divina. Es pastor, no por el solo hecho de haber elegido en plena libertad, y no haber respondido generosamente, sino porque la iniciativa sale de Jesús mismo: ¿Me amas mas que estos? (Jn. 21: 17), la fecundidad sacerdotal radica en llevar a las ovejas que yacen en el redil y a las extraviadas a aquel que es la Vida del Rebaño, es por eso que ante la contestación de Pedro “ Señor Tu sabes que te amo” (Jn. 21: 17), le encomienda las ovejas, porque sabe que el amor no desfallecerá en su servicio, el amor en la entrega al rebaño, si es necesario con la vida misma, pues bien sabemos que “el siervo no es mas que su Señor” .



El sacerdote debe ser victima con Cristo Crucificado, al igual que él, el sacerdote debe darlo todo por las almas, pero después de darlo todo debe hacer a las almas el Don supremo, el don de si mismo, entregándoles su corazón encendido en llamas y desgarrado de dolor, como el Corazón del Sacerdote Eterno*.

            El sacerdote debe ser como el sacrificio que sostiene diariamente en sus manos, debe ser hostia en la Hostia, sangre en el Cáliz precioso de Cristo, debe ser una perfecta oblación al Padre, es por eso, que el sacerdote pende de lo que eleva en el Altar.

            El sacerdote vive crucificado continuamente con cristo en el cáliz del dolor salvífico, el dolor, da la eficacia al Ministerio Sacerdotal y el supremo misterio del sacerdote es sufrir por las almas, como supremo ministerio de Jesús fue el sacrificio del Calvario*. 

            El dolor salvífico va mas allá del sufrir por el sufrir sin sentido, sino de nada serviría, sino que es un dolor entregado por algo mas grande que de conocerlo perfectamente  no se querría sino vivir la Cruz, porque el dolor y el sufrimiento en Cristo, salva, purifica, redime, libera, lleva a la plenitud de la Resurrección, y el dolor por el dolor sin sentido y sin comprenderlo, se sumerge en la desesperación y en un sin sentido.

            El sacerdote esta llamado a dar vida, y para dar vida hay que sufrir, como la mujer al dar a Luz sufre los dolores del parto, el sacerdote necesita pasar por angustias de muerte, como Jesús en Getsemaní, para dar a luz a las almas hasta que en ellas se forme Jesús*.

            Si bien para la humana sabiduría esto es contradictorio y de una manera incomprensible, no lo es, sino que es una paradoja del Misterio de la fecundidad sacerdotal. Jesús dio la vida por las almas, llevando en su Corazón la alegría de los cielos y el dolor del infierno y la vida que nos otorgo es fruto de esa alegría y de ese dolor*.

            Las almas son el gozo y el martirio del sacerdote, así como lo fueron para Jesús.




Amigos míos, el Misterio del Sacerdocio de Cristo, al que estamos llamados es totalmente contradictorio al mundo, porque aunque somos del mundo por nuestra carne, por el espíritu pertenecemos a algo mas trascendente y pleno en si mismo, Jesús no pidió al Padre que fuéramos sacados del mundo, por el contrario, pidió que nunca nos faltara el auxilio de la Gracia.

            Busquemos siempre vivir en estado de Gracia Santificante, claro, vendrán muchas veces de tortura espiritual por vencer las humanas inclinaciones, y la debilidad saldrá, y tal vez se quejara ante las adversidades pero mas allá de todo esto, esta Jesús que siempre nos sostiene y nos sostendrá.

            No dejen de lado su oración ante el Santísimo, pues de él, viene y nace la fortaleza y la perseverancia, si el sacerdote pende de la Eucaristía, nosotros como Seminaristas debemos de buscar lo mismo, la Iglesia vive de la Eucaristía**, y nosotros que formamos la Iglesia de un modo intimo y especial con Cristo, también nosotros debemos de vivir de ella. Debemos ser una eucaristía constante y vivir un reflejo de vida coherente con el Misterio. 

            Sostengámonos también de la mano de María, Madre de Cristo Sacerdote, ella es y debe ser nuestra fortaleza y consuelo, nuestra esperanza, ella, que estuvo a los pies de la Cruz y sufrió junto con Cristo conoce perfectamente nuestros sufrimientos, debilidades y nuestras fortalezas, y como buena Madre nos comprende, no dudemos acercarnos a Jesús por medio de ella.

            Pido a Dios gracia y bendición para ustedes en este año que comienza y que sigan esforzándose en su Transformación en Cristo Sacerdote y Victima. Cuenten con mis oraciones y pido a ustedes la caridad de las mismas.

            + Suyo en el Corazón de Cristo Sacerdote.







Mauricio Parra Solís,
Seminarista

Ciudad y Diócesis de Mexicali, B. C.
Agosto de 2010

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Bibliografía

* Excmo. Sr. Dr. Luis Ma. Martínez (1881 – 1956), Arzobispo Primado de México (1937 - 1956). Libro de “El Sacerdote, Misterio de Amor”.
** Carta Encíclica de S.S. Juan Pablo II  “Ecclesia de Eucharistia”, 17 de abril de 2003.



Revisado y Aprobado:
+Excmo. Sr. Dr. D. Carlos Quintero Arce
Arzobispo Emérito de Hermosillo