jueves, 23 de febrero de 2017

Meditación de Cuaresma I


Meditación de Cuaresma 2017
01 de Marzo de 2017

“He aquí, vengo como el ladrón,
Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas,
No sea que ande desnudo y vean su vergüenza”


Entramos en tiempo de gracia, penitencia, reconciliación y conversión, camino siempre nuevo y actual, pues el cristiano está llamado a vivir una continua cuaresma en su vida, con miras y en preparación para llegar a su Pascua Eterna. No quiere decir por esto, que el cristiano viva llevando sobre sus espaldas un luto permanente, sino que debe ir renunciando paulatinamente a todo aquello que le aleja de la vida de Gracia, que es el camino de seguridad para la entrada al Reino de los Cielos.

Vivir la Cuaresma con un renovado fervor, implica no solo la meditación anual que nos invita la Iglesia de caminar con Cristo los 40 días del desierto, sino hacer de nuestra vida un desierto permanente, es decir, un entrar con Cristo en oración al Padre, siempre y en todo lugar, velar y orar sin cesar. Y corremos la fuerte tentación de no querer adentrarnos en el desierto cuaresmal, de huir de esa soledad con nosotros mismos para escudriñar la presencia de Dios en nuestras vidas y conocer que quiere el Señor de mí, que es aquello que él quiere obrar a través mío, y como quiere él obrar con su Gracia en mí.

Cierto es que no somos indiferentes ni estamos aislados de cada uno, sino somos una Comunidad llamada a ser reflejos de la Iglesia del cielo, más sin embargo, cuando yo me adentro a mi propia cuaresma, a mi propia preparación, voy siendo cada vez más consciente de las propias exigencias hacia mí mismo, todo aquello que es escoria en mi alma, y que me impide caminar abiertamente este desierto, mis nudos existenciales, emocionales, físicos tal vez, que yo mismo veo como un grande y renovado obstáculo para que la gracia de Dios inunde mi vida como un torrente de agua, y descubrir dentro de mí mismo, que situaciones me impiden dar el paso firme para dejar que Dios more y actué en mi vida y por mi vida. Pues Dios no solo quiere actuar por medio de mí, sino que busca hacerse uno conmigo mismo, ser otro crucificado de manera mística, compartiendo los ideales de salvación, pero también compartiendo en mi propio ser, el camino de la Cruz, la renuncia, la purificación y la santidad.

Decir que Cristo se hace presente en la vida de los santos y de los justos solamente, no es argumento válido para ningún Cristiano en absoluto, porque aún del pecador más empedernido se vale astutamente para hacer llegar su Gracia, y esto no implica quedarnos estancados ni justifica permanecer en mi propio pecado, bajo la premisa del amor de Dios que me acepta, puesto que acepta si a la persona en su esencia, más no implica la aceptación de mi pecado, el cual desprecia de la vida de sus hijos, ni tampoco se vale justificarnos en la ignorancia y en las pocas fuerzas, porque para Aquel que no hay nada imposible, hasta por el simple quehacer de tomar la escoba, puede hacer de ello, un medio de santificación gratísimo a sus ojos y en redención de muchas almas. Solamente una es la clave para que esto se haga posible: que el alma, acepte y coopere con este plan de salvación aun desde únicamente el quehacer cotidiano del ama de casa, del estudiante, del obrero, Dios no mide grandes cualidades, sino las disposiciones de las almas para dejarle actuar como él quiere hacerlo.

Más sin embargo, también poner de nuestra propia parte para buscar caminar más allá, no solo quedarnos en nuestras realidades limitadas, sino aspirar más adelante y dar un extra, incluso donde humanamente contemplemos que no hay ya nada que hacer. Pues el Reino de los cielos no es para los conformistas ni los minoristas que se contentan con solo cumplir lo que hacen y en hacerlo bien, sino que a sí mismos se exigen cada vez más y mejor, cumpliendo verdaderamente la Palabra y la Caridad, inseparables de Cristo. Como profetas de los últimos tiempos, dispuestos por todas las razones a dar razón de su esperanza a tiempo y a destiempo.

Continuará....

viernes, 17 de febrero de 2017

Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo




            El Movimiento de la Renovación Carismática en el Espíritu Santo, en la Vida de la Iglesia, cierto es que al Espíritu Santo no le podemos tener encasillado ni manipular su Acción a Formulismos. Y cierto y capital es también que el Espíritu Santo es un Dios de Orden, es el Amor Consubstancial del Padre y del Hijo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Todo Don y Carisma es para santificación personal, pero también para edificación de la Comunidad, el Espíritu Santo actúa de manera diversa en la Vida Eclesial, desde la Sagrada Liturgia hasta la misma piedad de los fieles. Más aún, si la piedad y lo que creemos que es en nosotros la Acción del Espíritu Santo no nos lleva a la perfección de la Vida Cristiana y Litúrgica de la Iglesia, mucho hay que dudar que realmente sea la Acción de Dios Espíritu Santo la que nos mueva.

El Movimiento de la Renovación Carismática Católica (RCC), verdaderamente es suscitado por el Espíritu Santo, con una particularidad que envuelve a toda la Iglesia desde las Primitivas Comunidades Cristianas, que verdaderamente vivían la experiencia del Don del Espíritu de manera palpable, sin excluir los carismas extraordinarios, más por encima de ellos, vivían la plenitud de la caridad cristiana al prójimo, abiertos a las necesidades de los hermanos y a la vivencia de la Vida Litúrgica en el Banquete Eucarístico, y esa misma Efusión del Espíritu Santo, era palpable al sublime momento del martirio, donde jubilosos entonaban alabanzas a Dios por ese Don del Espíritu de testimoniar con su Sangre, su fidelidad a Cristo.

Quien sino solo el Espíritu Santo, puede mover los corazones, más allá de lo extraordinario, en lo ordinario de lo escondido y oculto a los ojos. Dios nos concede dones ordinarios, para volverlos extraordinarios y heroicos en el servicio al prójimo, haciendo todo con Santo Temor. El Carisma Extraordinario, es una cualidad que Dios concede a las almas para continuar de manera más comprometida su Misión en la Obra de la Salvación, no para hacer alarde de ellos, ni para uso egoísta. Todo Don y Carisma Extraordinario es fruto de la Vivencia de los 7 Dones del Espíritu Santo, o el esfuerzo de encarnarlos, sin ellos, cualquier Carisma Extraordinario, poco puede hacer, aunque es cierto, que Dios puede hacer lo que él quiere y cuando él lo quiere.

Cuándo vivimos verdaderamente el esfuerzo de la Sabiduría, la Inteligencia, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y el Santo Temor, vienen a nosotros verdaderos frutos de santidad: El amor, la alegría, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la humildad y el dominio propio. Esos son los dones preciosos a los que todo cristiano debe aspirar y clamar con intensidad y fe al Espíritu Paráclito para que los conceda al alma. No podemos aspirar a carismas más elevados y preciosos si antes no hemos degustado de los Dones qué Dios verdaderamente quiere nutrirnos a cada uno. Como enseña la Escritura, viviendo todo lo que Dios nos manda, todo lo demás vendrá por añadidura.


El Movimiento de la Renovación Carismática, cierto es que una Nueva Efusión de Pentecostés, donde se deja actuar con mayor libertad al Espíritu Santo, pero también se corre capitalmente el riesgo de convertir el Movimiento en una cuna de abusos litúrgicos y teológicos importantísimos y que más que ayudar al fortalecimiento de la Fe, acaban por desvirtuarla, dándole más pie a tal o cual carisma, a tal o cual alabanza, al sentir bonito, pero sin un verdadero crecimiento espiritual. Terminando por ser campanas huecas que solo gritan y alaban, pero que no lo llevan más allá a donde el Espíritu Santo anhela llevarlos. Quedarse solo con la Gracia del Carisma recibido, pero no profundizar en lo que él lleva detrás de sí.

Se usa muchas veces el carisma para llamar la atención y solo de manera externa a diferencia de aquello para que el Señor lo ha concedido. Pablo en su Carta a los Corintios es sumamente estricto en ello (1 Co., 14), exhorta el Apóstol a buscar dones más excelentes que verdaderamente edifiquen no solo en lo personal sino en lo comunitario, y denuncia los malos usos y abusos de los Dones Carismáticos. Abusos que hoy día también es necesario purificar. El Movimiento de Renovación Carismática no es malo en su misma esencia, más sin embargo, los malos usos y abusos en las Asambleas, hacen ver de manera mala al Movimiento. Cuya esencia, sabiéndola llevar con el Orden del Espíritu Santo, alcanza la belleza del Carisma dado por el Señor.


Alabar a Dios, si con los labios, pues si profesamos, como enseña San Pablo, con los labios que Jesús es el Señor, seremos salvos (Rom. 10, 9), más si solo lo dejamos a la alabanza bocal sin llevarla a la alabanza contemplativa de la vida misma en la caridad, es alabanza muerta. Pues debemos ser adoradores en espíritu y en verdad (Jn. 4, 23).En la vivencia de las virtudes, especialmente de la Caridad que Dios nos tiene y que debemos hacer llegar a los demás. Ese es el verdadero sentido de la Renovación en el Espíritu Santo, vivir la Caridad de Dios.

No solo debe ser relegada la Acción del Espíritu Santo a un Movimiento, sino a la Iglesia misma, que clama y llama a una verdadera renovación. La polémica del Movimiento radica en ser verdaderamente abiertos a la Acción del Espíritu Santo, pero siempre desde el orden, no en los gritos, y en las caídas, que si bien son acción sensible de Dios, no podemos limitar la Presencia del Consolador solo a sensible, sino a la acción misma en nuestra vida. Y Preguntarnos, ¿realmente estoy siendo puerta abierta para que el Espíritu Santo se pose sobre mí? Independientemente de los Carismas y Dones Extraordinarios, sino de la verdadera caridad y los Dones y Frutos que hemos recibido desde el Bautismo, y que no hemos explotado al máximo, pues no podemos aspirar a los Dones Extraordinarios, sino vivimos antes los Dones Bautismales.

Celebramos las Bodas de Oro, por los 50 Años de la Institución del Movimiento de la Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo, y bueno es recordar que todo Fruto bueno del árbol se da siempre dentro de la Iglesia. Siempre en comunión de las ramas con el tronco. Aun cuando se llegue a afirmar que los protestantes tienen la Unción del Espíritu Santo, cierto es que ninguna rama separada del tronco puede tener vida verdadera, pues el Don de poder otorgar al Espíritu Santo, está en la Potestad Apostólica confiada por Cristo a la Iglesia, es decir a los Apóstoles y sus Sucesores. Por excelencia, hemos recibido él Don del Espíritu Santo en el Bautismo y lo hemos tomado en plenitud en la Confirmación por la Imposición de Manos del Obispo. Las acciones sensibles, son solo caricias de Dios para confirmar a nuestra débil naturaleza lo que por la fe y la razón conocemos, más somos seres limitados y poco podemos entender, pero son regalos que Dios nos participa por pura Misericordia. El que no está en la Iglesia, desparrama los Dones Altísimos, pues por eso Cristo la ha Fundado como Sacramento de Salvación. Fuera de la Iglesia, es triste y fuerte afirmarlo, pero es una realidad, no sé puede poseer verdaderamente el Don del Espíritu Santo, y corre el riesgo de ser engañados del maligno, que también tiene la capacidad de vestirse de ángel de luz y engañar a las almas, pues odia y detesta toda la acción de Dios para salvar al Hombre.

Celebramos junto a Nuestros Hermanos de la Renovación Carismática estos 50 Años de Fundación, y pedimos a Dios, que purifique esta Obra para que sea Fruto de verdadera Santidad en la Iglesia, a impulsos del Espíritu Santo.


Mauricio Parra Solís
Esclavo del Inmaculado Corazón de María

            Mexicali, B.C., 16 de Febrero de 2017. Año Jubilar por el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima.






miércoles, 15 de febrero de 2017

Crisis en la Iglesia

Cierto es que la Santa Sede Apostólica está en una tremenda crisis de Fe, quizá en la Historia de la Iglesia, la más fuerte de todas. La Historia de la Iglesia nos enseña un poco pero a considerar el número de Antipapas que han hecho daño a la Iglesia... en materia de moral con sus vicios y decadencias... Más algo es cierto, el Dogma y la Fe de la Iglesia no lo tomaron ni lo pisotearon... Por la Gracia de Dios y la Acción del Espíritu Santo.

Triste es, la contemplación del Estado de Fe hoy en la Iglesia, donde el Dogma y la Fe, y la Sacralidad de los Sacramentos y la Doctrina Católica, es cruelmente pisoteada por Aquellos Padres nuestros, los Obispos, Cardenales y el mismo Sumo Pontífice, que deben darnos la Fe Íntegra y Santa para salvarnos.

Ningún Papa, ni aun los Antipapas han tocado el Dogma de la Iglesia, han sido declarados Antipapas por sus desenfrenos humanos y morales, y triste es, sus intereses mezquinos. En una de las grandes crisis para la Iglesia, que tantos Santos y Testigos del Evangelio combatieron desde la Obediencia y dentro de la Iglesia. (San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila, San Carlos Borromeo). Y así también hubo hombres inspirados por Satanás (Martín Lutero, Calvino) que lejos de reformar la Iglesia, la destrozaron demoniacamente.


 El Papa Francisco, Sucesor del Apóstol Pedro... cierto es que ha realzado la dignidad humana en la Iglesia. Más sin embargo, no por levantar un valor se vale pisotear otro. Y triste es que el Valor Espiritual de la Iglesia se pisotea. Se pisotea la Eucaristía, se pisotea el Matrimonio, se pisotea la vida ante el Aborto, usando eufemismos... Triste es que cuando la Iglesia y el mundo comparten conceptos para hacer menos fuerte la realidad por no dañar las susceptibilidades, es señal de que algo no marcha bien. Pues la Iglesia, su Misión Divina, es la SALVACIÓN DE LAS ALMAS, no la atracción de las masas.

Hemos convertido la Divina Misericordia, en un acto de solapadera al por mayor, bajo argumentos condenables: "Puedo pecar... al final de cuentas Dios me perdona"... "Me esfuerzo lo mínimo, ya con que alcance el Purgatorio". "hay que atraer a los alejados... pero hay que eliminar de los textos aquellas partes que les incomodan"... "Si sienten paz en su corazón pueden comulgar en pecado"... Como si los sentimientos hicieran el pecado bueno... nos hemos convertido como Iglesia en un ente relativista y sincretista que raya en un Ateísmo Práctico...Pisoteando la Sagrada Liturgia, convirtiéndola en un circo, pues es aburrida, no me dice nada... que flojera ir, siempre lo mismo... y nos escudamos en un sin número de estupideces que no son sino inspiradas de Satanás.
Y sí esto que te dirijo nos incomoda... es porque como dice el refrán... "La verdad no duele pero incomoda"... pero aun conociéndola, triste es que los cristianos permanecen tibios queriendo tapar el sol con un dedo... cuando el Apocalipsis nos enseña que a los Tibios el Señor los Vomita... Y nos escudamos en la Obediencia al Papa como garante de Fe y Salvación, pero no miramos la Cruz que es el verdadero garante de la Fe, La Cruz como Triunfo de Cristo para nosotros y la alegría de la salvación. No como nos ha dicho lastimosamente el Santo Padre Francisco, enseñando que la Cruz, "es el fracaso de Dios"...

No nos podemos escudar en un “¿Quién soy yo para juzgar?” no se trata de juzgar, sino de hacer conciencia de nuestra Fe, de la Fe de nuestros Padres y de Nuestros Abuelos, de la Fe de los Santos, la Fe que Cristo nos dejó por medio de los Apóstoles, y que se ha transmitido. Sino hablamos nosotros, tengamos por seguro entendidos que las piedras se levantaran y hablaran lo que nosotros hemos callado, lo que tantos Pastores han callado como perros mudos incapaces de ladrar, reprocha Yahvé Dios, al Profeta Isaías. Que quedamos como metas extinguibles en lugar de ser hogueras ardientes.

Amor a la Iglesia es defender la Fe, Amor al Papado es defender la Fe, Amor a Cristo es guardar su Palabra. En Fe y Caridad hacia el prójimo. Osar decir que por amor y misericordia a los pecadores les vamos a solapar su pecado… y vamos a pisotear a Cristo, no es sino engañarse, mentirse a sí mismos. Dar la Sagrada Comunión en Pecado es lo mismo que celebrar un sin número de misas satánicas. Es arrojar el Santísimo Sacramento como si fuera comida de las bestias. No se ayuda a salvar a las almas, se ayuda a condenarlas. Se condena el Obispo que permite la Comunión en pecado, se condena quien sabiendo su pecado se acerca a la Recepción del Sacramento. Y Satanás goza con el espectáculo.

No se trata de desconocer al Sumo Pontífice, más sin embargo, cierto y triste es, que Roma está perdiendo la Fe, como lo advirtió María Santísima en La Sallette, y duele ver la perdición de tantas almas envueltas en tanta confusión y Papolatría, mirando al Papa, casi como un dios… orar por él, es obligación de todo cristiano… más no es de Dios, en nombre de la obediencia, solapar el error y aplaudirlo, hay que amar el Sumo Pontificado. Pero hay que amar más la Verdad de Cristo, pues en ella está la Salvación de las almas.


Oración, oración por la Iglesia… Pues cierto es la Promesa del Señor Jesús, que los Poderes del Infierno no prevalecerán sobre ella. Y aun tambaleante la barca en el mar, sigue navegando y Cristo el Señor va en ella para apaciguar las aguas y ponerlas en orden. Esa es la Confianza del Católico. Los ojos en Cristo que Duerme y suplicante que despierte para volver las aguas a la calma.

Reformar la Iglesia implica reformarla verdaderamente para que crezca la Fe, no para que venga a menos y se entienda menos. No podemos tomar una actitud rebelde siendo otros Lutero, otros Calvino. Aunque a quienes defendamos la Verdad nos acusen de rebeldes y discapacitados mentales, como lo han comentado Obispos y Cardenales al injuriar a Su Eminencia el Cadenal Burke… Cuando se ha mantenido siempre firme en fe y fidelidad a Roma… Aun cuando el Papa, tristemente ha hecho tanto para atacarlo y hacerlo quedar en mal, quitando la Soberanía de manera arbitraria a la Orden de Malta, y ahora enviando casi a destierro al Cardenal a las Islas de Guam… Bajo una alegación que confía en el para solucionar los problemas allá. Cuando el Sumo Pontífice, por bien de la Iglesia ante sus males más latentes, ha de responder las Dubias que han planteado sus Eminencias, apoyados por más de 30 Padres Cardenales, Obispo y un sin número de Sacerdotes y Laicos.

Fidelidad a Cristo y a su Iglesia, Fidelidad al Sumo Pontificado.




MAURICIO PARRA SOLIS


sábado, 11 de febrero de 2017

4 Años sin Benedicto XVI


           Sin duda alguna el Papado en su esplendor en el Siglo XX ha sido marcado por la Figura del Papa Benedicto XVI, sin menospreciar la obra de su antecesor, hoy San Juan Pablo II… Cada uno con su carisma especifico…

            Benedicto XVI, el Papa de la Razón, pero sin duda alguna, el Papa de la Tradición, de la Patrística, de la Sagrada Liturgia. En mi humilde opinión, un Papa de la talla de los Gloriosos Papas San Pio X y el Venerable Pio XII, una figura imponente que inspira respeto y devoción hacia el Vicario de Cristo, el Dulce Cristo en la Tierra.

            Muy criticado el Santo Padre, por su postura conservadora, que los Neo Modernistas no aceptaban el olor a incienso de lo Sagrado en la Sagrada Liturgia… Su proceder ante los errores de la Iglesia y que supo afrontar… El Pontífice de la Razón, que nos ha dado las bases por las cuales creemos y en lo que nuestra Verdadera Fe se basa y existe. El Papa de la Mirada Profunda… mirada firme y si se queda contemplando una mirada aun en lo enérgica es dulce y amable. Una mirada de Padre y Pastor.

            El Papa que regreso a la Iglesia la Riqueza tan Grande de la Tradición Litúrgica resguardada en la Santa Misa de Rito Tridentino, el Rito de la Santa Iglesia Romana, por medio del Grande Documento Summorum Pontificum. Aunque haya Sacerdotes, Obispos y aun el Sumo Pontífice que quiera abrogar el Documento y calificar de retrogrado su uso.

            Se cumple un año más de que anuncio su Renuncia Nuestro Santísimo Padre Benedicto XVI al Sumo Pontificado. Tras 8 venerables y luminosos años de Pontificado, en los que supo guiar sabiamente a la Santa Iglesia, por aguas turbulentas.

Padre y Maestro de la Verdad, así lo afirmaría años antes en su Escudo Episcopal al tomar el lema: "Cooperatores Veritatis". Así fue su Ministerio, un Cooperador empedernido de la Verdad, de la Esperanza, de la Humildad. Así nos lo demostró hasta el último momento. Y ahora en su vida oculta como la infancia de Jesús, escondido en Dios para bien y salvación de la Iglesia.

Su legado en sus Encíclicas, en sus Discursos, en sus Homilías, merecen sin duda un exhaustivo estudio, su legado al Servicio de la Divina Liturgia, procurando siempre lo mejor para el Culto al Señor. Reformador de la Iglesia en tiempos de tormenta, y sin duda supo mantener la Barca inamovible.

Gracias Santo Padre Benedicto por su Amor a la Iglesia, por su Amor a Dios. Por todo el bien que hizo.

En lo personal, mi Veneración, Fidelidad  y Gratitud.

GRACIAS SANTO PADRE BENEDICTO XVI


Mauricio Parra Solís
Administrador






viernes, 10 de febrero de 2017

Carta Sres. Obispos de Vic y Barcerlona

Escudo del Arzobispo de Barcelona


Estimados Lectores:

             El sábado 04 de Febrero pasado, me he tomado el atrevimiento de escribir una epístola a Sus Excelencias Reverendísimas, el Señor Arzobispo de Barcelona y al Señor Obispo de la Diócesis de Vic, en España sobre la Pseudo Monja Dominica Lucía Caram, que ha hablado Herejía en contra del Dogma de la Virginidad de María Santísima. 

              Aquí les transcribo íntegra la carta que les envié a Sus Excelencias por medio de los correos electrónicos de sus respectivas Secretarías Episcopales. Carta de la cual, hoy viernes 10 de Febrero he tenido bien una Respuesta de la Secretaría del Arzobispado de Barcelona, donde me adjuntan la Declaración ya conocida del Excelentísimo Señor Obispo de Vic y una carta Publicada en un Semanario Católico que ha escrito esta Pseudo Monja Caram... 

                  Es una situación abiertamente triste, ver la tibieza, casi frialdad de nuestros Pastores, de aquellos que su Obligación es darnos la Fe Verdadera, íntegra y Sana de la Doctrina Católica, ver que poco o nada son capaces de actuar. Nos sometemos como fieles hijos de nuestra Santa Madre la Iglesia a nuestros Padres Episcopales, más también, es caridad necesaria recordarles a ellos que deben hacer valer por Amor a Jesucristo, su Ministerio, y a temer mas el Juicio de Dios que el de los hombres.

                       Triste es ver que se les olvida, y es cuando hay que orar con más fuerza al Espíritu Santo para les conceda Fortaleza para defender la Verdad.  Pelar las rodillas en el reclinatorio del Sagrario para pedir por la Iglesia, por los Obispos, El Santo Padre y los Sacerdotes y Consagrados...  

                        Aquí les dejo la imagen de la respuesta que me han dado. Nada nuevo de lo que ya conocemos.


                                No nos cansemos de orar por ellos y por la Iglesia, en esta crisis que estamos pasando. Una sencilla palabra... Oremos.



Mauricio Parra Solís
Administrador.

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Mexicali, B.C., México, 04 de Febrero de 2017
Año Jubilar del Centenario de las Apariciones
de la Madre de Dios en Fátima


                   Su Excelencia Reverendísima
                  Mons. Juan José Omella
                  Arzobispo Metropolitano de Barcelona

                  Su Excelencia Reverendísima
                 Mons. Romá Casanova
                 Obispo Diocesano de Vic
                                  
                  P R E S E N T E S. –

                                    Reverendísimos Padres en Nuestro Señor:

         Reciban por estas humildes letras un cordial saludo, pidiendo a Nuestro Señor Jesucristo Buen Pastor, por Intercesión del Purísimo Corazón de María, les bendiga abundantemente y les conceda abundantemente la Luz del Espíritu Santo para cumplir fielmente la encomienda de Guiar y sostener al Pueblo de Dios de Barcelona y Vic, hacia la Salvación y la instauración del Reinado Social de Cristo.

               Les suscribe estas letras, Mauricio Parra Solís, soy un joven de 25 años de la Diócesis Mexicana de Mexicali, en la Provincia Eclesiástica de Baja California. Soy un laico comprometido en mi Parroquia bajo el Patrocinio del Espíritu Santo. Encargado del Apostolado de Reparación y Consagración al Inmaculado Corazón de María.

             El motivo por el cual suscribo esta carta a Vuestras Excelencias, es sobre el penoso y doloroso caso de Sor Lucía Caram, O.P., que recientemente ha sido motivo de escándalo a nivel mundial y motivo de escarnio a lo más Sagrado de Nuestra Iglesia, como lo ha sido atentar al preciado Dogma de la Virginidad Perpetua de Nuestra Madre Santísima y hacia la memoria de nuestro Padre y Señor San José. Triste es que por medio de estas declaraciones en un medio secular y que poco edifica, una hermana con el Santo Hábito impuesto, suba a decir afirmaciones, no inspiradas de Dios, sino del mismo demonio.

            De la misma manera, tantas aberraciones como ha hecho a lo largo de su carrera social, al estar a favor del pecado de Aborto, blasfemando muchísimas veces contra la Autoridad de la Iglesia, al afirmar que ni la Iglesia ni Dios pueden meterse en esa decisión…. Cuando sabemos por lo mandado en el Código de Derecho Canónico esa postura es Excomunión Automática, lo mismo que atentar contra los Dogmas. Como laico no pretendo saber más que Vuestras Excelencias, más sin embargo es algo que todo laico aun con poca preparación tiene conocimiento.

         Vuestras Excelencias, como Pastores del Pueblo de Dios corresponde tomar acción efectiva al respecto, lo cual también corresponde a la Orden Dominica, pues una monja de esta naturaleza más ayuda a condenar a las almas que a salvarlas. Mucho alarde realiza de una obra asistencial social que ha terminado por alejarse de la Verdad de la Fe Santa y Católica de la Iglesia. Triste es y demasiado, ver que nuestros Padres Episcopales no presten atención a lo verdaderamente importante y se siga solapando estas altas traiciones a nuestra Fe. Cuando esta hermana nuestra deshonra el Santo Hábito que osa portar.

       Venerables Padres míos, sépanse que de lo tibios y poco que hagan por hacer resplandecer la verdad de la Fe, Nuestro Divino Maestro os pedirá rigurosa cuenta, más nos vale defenderle aquí en la tierra vosotros que tenéis Autoridad, que llorar y clamar en el juicio y siendo sofocados por las llamas del infierno.

            Sin más que agregar, quedo de ustedes servidor e hijo en nuestro Señor, que de rodillas besa a cada una de Vuestras Excelencias el Anillo Pastoral y suplica de cada uno su más Paternal Bendición Apostólica.

Mauricio Parra Solís
Esclavo del Inmaculado Corazón de María.

viernes, 3 de febrero de 2017

Carta Abierta a Lucía Caram


“Errar es humano…
perseverar en el error es diabólico”
San Agustín de Hipona

            Estimada Señora Lucía Caram:

            Triste es su actitud hacia el Magisterio de la Iglesia a la que usted dice pertenecer. Negando abiertamente las Verdades que desde siempre la Iglesia y la misma Palabra de Dios nos ha enseñado. Y más triste es aún, comprobar su inmensa soberbia en todo lo que ha proferido, sin siquiera mostrar humildad y penitencia en su actuar.

            Yo, como laico comprometido quisiera preguntarle: ¿Es usted acaso más autoridad que el Santo Padre y los Sagrados Concilios? ¿Es usted acaso doctora de la Iglesia? ¿Con que autoridad se atreve a replantear cuestiones que no le corresponden?

            Desafía abiertamente todo lo sagrado, y cada vez se aparta más de la Fe de la Iglesia, deshonrando abiertamente el Hábito que usa de la Orden de Santo Domingo de Guzmán, quién profeso inmenso amor a la Madre de Dios, Siempre Virgen, antes, durante y después del parto, por cuyos méritos de Nuestro Señor fue preservada con singular regalo.

            Triste es que su actitud y su falta de fe no es iluminada sino por Satanás, quien es enemigo de la Madre de Dios desde el comienzo. No solo al ofenderle, sino al confundir la Fe de tantos hermanos en la Fe. Y que viene arrastrando sin penitencia alguna, y más sabido también, su demoniaca postura ante el Aborto, que tristemente apoya al decir que ni la Iglesia ni siquiera Dios mismo tiene autoridad para meterse…. ¿es usted Dios acaso? ¿Usted dio a Moisés las tablas de la Ley para cambiarla como su antojo imagina? Bien conoce usted lo que marca el Derecho Canónico sobre la postura del Aborto y de negar los Dogmas Divinamente Revelados y marcados por la Autoridad de la Iglesia como obligación de creer, sino la EXCOMUNIÓN AUTOMATICA, puesto que usted ya no es miembro de la Iglesia.

            Y si no le nombre como nombre religioso de “Sor” es porque realmente le ha quedado grande la Consagración que muestra al portar el Santo Hábito de la Orden de Predicadores.

            Manifiesta abiertamente en su cuenta de twitter: “La Iglesia preocupada en virginidades mientras los niños se mueren de hambre”… es cierto su argumento en algún modo… y quisiera preguntarle: ¿Qué hace usted para remediar eso? ¿Por qué mejor no deja el Santo Hábito y se dedica a la asistencia social? Cierto es que haría  menos daño desde ese punto de vista que con sus declaraciones Heréticas y que nada tiene que ver con los Votos que ha Profesado y que supuestamente dice vivir en el “claustro del mundo”, cuando su Consagración como Religiosa exige permanecer en el Monasterio. Y quizá suenen fuertes mis palabras, más sin embargo son tan insignificantes que muchas otras que le han proferido y que usted bien conoce y tanto se queja, cuando usted misma ha sido la causante de tanta afrenta por insultar a nuestros Padres María Santísima y a Nuestro Señor San José.

            Sepa usted, que aun pese a tanto daño que usted ha causado, tiene lugar en mis oraciones, para que realmente la ilumine el Espíritu Santo, y encuentre redención su pensamiento, y sea expulsado el demonio que abiertamente le ilumina en tanta declaración desviada como profiere. Para que encuentre segura penitencia y vuelva la mirada a la Fe de la Iglesia y a lo que marca la Santa Regla de los Predicadores. Aun está a tiempo de enmendarse, y corregirse, antes que el Señor tome rigurosa cuenta de tanto mal que ha hecho, y cierto es que no soy nadie para juzgarla, más sin embargo, también por caridad hemos de hablar y corregir el error.

            Un útil consejo que le puedo dar y que Santo Domingo de Guzmán y del Glorioso Doctor de la Iglesia, Dominico también, Santo Tomás de Aquino, es que lea lo que el Magisterio nos enseña, la Suma Teológica, el Catecismo de la Iglesia Católica, que son verdaderas autoridades a la hora de hablar de la Iglesia, teniendo en vuestra Orden tantos ejemplos que usted ha hecho a un lado.

            Sinceramente.



Mauricio Parra Solís
Esclavo del Inmaculado Corazón de María


            Mexicali, B.C., México. 03 de Febrero de 2017. Memoria Litúrgica de San Blas, Obispo y Mártir. Año Jubilar del Centenario de las Apariciones de la Madre de Dios en Fátima.



jueves, 2 de febrero de 2017

Vida Religiosa Contemplativa en la Actualidad de la Iglesia

             

                   El Consagrado en la Vida de la Iglesia, es la médula espinal del cuerpo, el sostén espiritual más profundo de los cimientos. Por la oración de estos pocos, el mundo queda sostenido gradualmente, pues esta oración contante abre el cielo para dar paso a las Gracias y las Misericordias de Dios sobre el mundo entero. Es la Vida de perfección que une de manera más estrecha al Misterio inabarcable de Cristo Crucificado, de Cristo maniatado en la Columna y de Cristo descansando en el Sepulcro. Una vida constante de negación propia por el Reino de Dios, no solo como espera dulce y paciente del Cielo, sino buscando hacerlo participe en la vida del mundo contemporáneo, como fermento suave, dulce y silencioso que ha de brotar hasta convertirse en un arbusto firme y frondoso.

            La Vida Religiosa en su esencia misma, es mal interpretada como una vida de sufrimiento, de renuncia tal vez innecesaria para muchos cuyos pensamientos somos envueltos en las corrientes seculares del mundo, a quienes es triste y necesario decir, nos puede llegar a faltar amor por Dios y por nuestros hermanos, pues cuando se ama, se entiende en su totalidad esta heroica entrega de tantas almas que desde los Claustros de sus Monasterios, edifican al mundo en el Amor del Corazón de Jesús, y que se convierten en esas palomas bellísimas que buscan su nido en lo más dulce del Amado, compartiendo de él, sus dolores y sus angustias, para ser bálsamos de consuelo y alivio, pero también de una manera más perfecta, de sus alegrías al contemplar como por esta vida sacrificada y amorosa se salvan tantas almas.

Ustedes, que se han consagrado, viven el misterio de la Cruz de una manera ardiente y propia, conociendo lo que encierra el sentido “religioso” de atar, y ustedes permanecen atadas, atados, junto con Cristo en el Calvario, de tal manera que pueda también Él, continuar su Obra Redentora en el mundo por medio de ustedes, que se han atado como él, libre y voluntariamente a la Voluntad del Eterno Padre. Cristo Crucificado es un Misterio inabarcable desde la realidad y la pequeñez del pensamiento humano por sí solo, apartado del amor, de la conversión y de la entrega. Pero cuando contemplamos a Cristo llagado en nuestra propia miseria, también nos damos cuenta que ese mismo Cristo llagado, viene a sanar cada una de las heridas que cargamos de nuestras vidas, y nos hace participes, como dice el Evangelio, de ir y hacer lo mismo con nuestros hermanos. Nos crucificamos con Cristo, para ser fuentes inagotables de la Salvación de Cristo, para por medio de nuestras llagas, también sean conductos de fe, de esperanza y de caridad para atraer a todos hacia la Fuente Purísima de Gracia que sacia la sed de las naciones tan deshidratas de amor, de consuelo y de esperanza.

            Reflejo de Cristo maniatado en el Pretorio, porque de un modo místico siempre real y actual, la Vida Consagrada participa de la persecución misma de Su Señor, permitiendo la purificación cada vez más constante de su esencia, porque al contemplar al Crucificado, al traspasado, al que ha sido maniatado y hecho oprobio, podemos contemplar también como nosotros mismos sufrimos esa realidad, y quizá, en nuestra vida terrena y mundana, hemos sido participes de acrecentar ese dolor en nuestros hermanos, quizá de una manera negligente y hasta cierto modo inocente de nuestro proceder por ignorancia o sin darnos cuenta de ello, pero ahora, es una venda que se ha descubierto de nuestros ojos, para contemplar abiertamente las realidades nada ajenas de nuestra vida, que aun desde los Claustros, están llamados a rebatir y a trabajar porque esta situación del mundo termine, y sea extirpado de él, todo síntoma de injusticias, de inmoralidades y de falta de identidades propias que corresponden a quienes han sido ya rescatados de sus males. La Vida Consagrada permanece maniatada en los Claustros, no porque no puedan o tengan la libertad de salir, sino porque en su renuncia voluntaria, han decidido edificar al mundo de manera más perfecta que los que permanecen inmersos en él. Su pretorio es la Capilla, lugar Santo donde día a día se encuentran con Cristo, y su columna el reclinatorio donde permanecen en constante y amorosa oración para sostener al mundo entero, su flagelo, todo lo que abarca su vida comunitaria, el esfuerzo de su trabajo, el esfuerzo de amar y servir a sus Hermanas y Hermanos dentro de la casa y el servir con la palabra y la oración a quienes se acercan con confianza a ustedes, nosotros, los fieles que necesitamos ese sostén y esa oración.

            Permanecer en el Sepulcro junto con Cristo, es permanecer oculto al mundo, aun sabiendo que tal vez afuera podremos hacer aún más, pero para este estado de vida, esa es una tentación fortísima con la que muchas veces las almas consagradas tienen que luchar. Permanecer en el Sepulcro con Cristo, no es otra cosa que permanecer escondidos muy adentro de su Santísimo y Amante Corazón, teniendo en él nuestra mejor morada, que opaca infinitamente la morada terrena que puede ser el Monasterio o la Casa donde se viva. Permanecer siempre encerradas, encerrados con el amado, y aun cuando nuestras ocupaciones o nuestro descanso nos impidan permanecer en el reclinatorio, acompañando a nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, que nuestro corazón permanezca encerrado en el Sagrario junto con Él, para que en cada latido, sea una alabanza perfecta y la mejor compañía que podamos darle cada momento. Ese es el Sepulcro agradable al Señor, que pongamos en Él, nuestras moradas, y que nuestro corazón también sea un sepulcro a todo aquello que nos aparta de Cristo, y donde por amor, tengamos aprisionado al Señor, donde a cada momento él sea quien resucite en nosotros para llenarnos de la Gloria de ser hijos, hijas amadas, amados del Padre por mediación de la Acción del Espíritu Santo en nosotros por medio de Cristo, el Señor.
          
  La Vida Consagrada participa de manera perfecta de la Vida de Jesús, en lo humano y lo Divino, más sin embargo, participa de manera más perfecta de la Pasión del Señor, mediante su muerte y su renuncia al mundo, a sus placeres propios y a sus comodidades humanas. De tal manera que pocos se atreven a decir “sí” a este plan tan hermoso de Salvación y de amor profundo inabarcable para la razón humana, donde queremos verlo egoístamente hacia mi conveniencia y mi propio interés personal. Pues se necesita una Obediencia heroica para cumplir este paso tan trascendental en la vida cristiana. Siendo modelo, no solo de Cristo, que es el modelo perfecto de toda consagración, pues la Vida Religiosa es Cristo céntrica, pero también de matiz mariana, pues como María Santísima, permanecemos siempre como Siervos y Siervas de Señor, atentos a su Palabra, presurosos y presurosas a Servirle, contemplativas, contemplativos en su Presencia, y amorosamente acompañándolo a los pies de la Cruz, enjugando, convirtiendo nuestras propias lágrimas, en bálsamo de consuelo para sus llagas y dolores. Si el Perfume de la Magdalena fue agradable al Señor, con cuanto más agrado atendió el Señor el perfume purísimo de las lágrimas de su Santísima Madre, y de ustedes que han sido llamados, llamadas y participar y ser ese mismo bálsamo precioso por su oración y Sacrificio. Si decimos que nuestra Consagración es permanecer muy en lo profundo del Corazón de Jesús, también es cierto que debemos de pasar por el Purísimo Corazón de María para poder encontrar en Jesús nuestra morada perfecta, pues María nos modela para que podamos ingresar sin problemas al nido eterno de donde encontraremos todo el bien y toda la felicidad que el mundo no puede darnos.

            Que no se pierda nuestra mirada en Cristo, esa es exigencia siempre presente y siempre necesaria de la Vida Consagrada, caminar detrás de Cristo que asciende hacia el Calvario para cumplir la Voluntad de Dios, los Votos Evangélicos no tienen ningún sentido si los alejamos de esto. Pues  ellos, son un “accesorio” que nos invitan a encarnar al Cristo del Evangelio, al Cristo sometido a la Voluntad del Padre, al Cristo que viene a salvarnos. Aun siendo de vivencia obligatoria, cuando les amamos, toda obligación pasa a segundo plano y entendemos la verdadera razón de vivirlos, de explotar al máximo lo que implica vivirlos. De la misma manera se aplica a quienes somos consagrados ya desde el bautismo, que también somos atados junto con Cristo, y que debemos, aún en el mundo, buscar hacer de nuestro corazón, un claustro agradable que sea de verdadero encuentro con el Señor, no solo por momentos breves de oración, sino a cada instante, a cada momento, en las periferias donde nos encontramos y nos desenvolvemos. Donde nuestro corazón, sea el Sagrario más perfecto donde desde ahí, Cristo ilumine y conforte a quienes se han alejado de él, que sea por nuestro medio, que pueda llegar a tantos corazones que le buscan y que tocan puertas falsas, que en lugar de acercarles, les alejan de su Presencia, de su Amor y de su Misericordia.

            Y a nosotros como fieles laicos comprometidos, también nos corresponde no criticar, ni mucho menos tratar de entender la Vocación Religiosa, aunque loable es que asá sea, entenderla desde el amor a Dios, sino también ser partícipes de esa misma consagración a los demás, gastarnos las rodillas para que el Espíritu Santo suscite cada vez más Vocaciones a la Vida Consagrada, hombres y mujeres capaces de responder a este plan de salvación abierto a todos los hombre, de orar por esos padres que al ver esta realidad en sus hijos, se cierran tendenciosamente a soltarlos por respetos y egoístas intereses humanos. Para que sean abiertos al plan de Dios, pero también por esos muchachos y muchachas que sintiendo el llamado en sus almas, son presas del miedo y de sus intereses personales, que ponen como un obstáculo para responder generosamente. Y preguntarnos también nosotros mismos… ¿Señor… me llamas a ser ese reflejo de amor desde la Consagración total de mi vida? ¿Puedo yo… consagrarme a Dios? Y ser capaces también de responder: “Señor, aquí estoy, vengo para cumplir tú Voluntad… ¿Qué quieres que yo haga?”.
          

            “Señor Jesús, que llamas a quienes quieres para trabajar por Ti y trabajar contigo, aumenta en nuestros corazones el deseo de encontrarte y el deseo de poder caminar hacia adelante sin miramientos ni miedos. Atentos para escuchar tus palabras de Vida Eterna y valerosos para levantarnos del confort en que vivimos y caminar hacia el encuentro de tu voluntad con fidelidad para cumplirla. Nos llamas a ser reflejos de tu acción en el mundo, a ser tus pies para llegar a los hermanos, para ser tus manos para sostener y levantar a los que han caído, para ser tus labios a quienes necesitan una palabra de consuelo, tus oídos para escuchar a quien necesita sanar sus corazones heridos por sus realidades y miserias humanas, pero muy especialmente para ser Tú Corazón, amando a todos los hermanos, para abrazar a quienes necesitan el consuelo y el amor que sólo Tú puedes dar.

            Envía, Señor, operarios fieles y santos a tus campos, hombre y mujeres que dejándolo todo, quieran servirte con entereza y amor, negándose a sí mismos por amor a ti y a tu Obra de Salvación. Envía no solo abundantes Vocaciones, sino Vocaciones Santas, consagradas y comprometidas con el Reino de los Cielos, capaces de dar aún su propia vida por causa de la Cruz que nos compartes para la Salvación.

            Y sí descubrimos que nos llamas a nosotros mismos para completar tu Obra de Redención, danos tu Espíritu Santo, para responder con valentía a los esfuerzos que nos implica caminar detrás de ti con nuestra cruz de cada día.  Y vivir siempre fieles a tu Voluntad y a tus inspiraciones.

            Te lo suplicamos por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, Reina y Madre de los Consagrados, que a ejemplo suyo, sepamos permanecer fieles, firmes y constantes en oración, guardando como lo hizo Ella, todo cuanto recibamos de ti, en nuestros corazones, para meditarlo constantemente y llevarlo a la vivencia de las Buenas Obras para Salvación de los hombre y consuelo de Tu Sacratísimo Corazón. Amén”.



Mauricio Parra Solís
Esclavo del Inmaculado Corazón de María



            Mexicali, B. C., 02 de Febrero de 2017. Fiesta de la Purificación de María, Día de la Vida Consagrada. Año Jubilar por el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima.