viernes, 17 de enero de 2014

San Gabriel de la Dolorosa, C.P.


Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad.

A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

El joven era sumamente esmerado en vestirse a la última moda. Y sus facciones elegantes y su fino trato, a la vez que su rebosante alegría y la gran agilidad para bailar , lo hacían el preferido de las muchachas en las fiestas. Su lectura favorita eran las novelas, pero le sucedía como en otro tiempo a San Ignacio, que al leer novelas, en el momento sentía emoción y agrado, pero después le quedaba en el alma una profunda tristeza y un mortal hastío y abatimiento. Sus amigos lo llamaban "el enamoradizo". Pero los amores mundanos eran como un puñal forrado con miel". Dulces por fuera y dolorosos en el alma.


En una de las 40 cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: "Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí".

Al terminar su bachillerato, y cuando ya iba a empezar sus estudios universitarios, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero apenas estuvo bien de salud, olvidó su promesa y siguió gozando del mundo.


Un año después enferma mucho más gravemente. Una laringitis que trata de ahogarlo y que casi lo lleva al sepulcro. Lleno de fe invoca la intercesión de un santo jesuita martirizado en las misiones y promete irse de religioso, y al colocarse una reliquia de aquel mártir sobre su pecho, se queda dormido y cuando despierta está curado milagrosamente. Pero apenas se repone de su enfermedad empieza otras vez el atractivo de las fiestas y de los enamoramientos, y olvida su promesa. Es verdad que pide ser admitido como jesuita y es aceptado, pero él cree que para su vida de hombre tan mundano lo que está necesitando es una comunidad rigurosa, y deja para más tarde el entrar a una congregación de religiosos.

Estalla la peste del cólera en Italia. Miles y miles de personas van muriendo día por día. Y el día menos pensado muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es un llamado muy serio de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero a éste le parece que un joven tan amigo de las fiestas mundanas se va a aburrir demasiado en un convento y que la vocación no le va a durar quizá ni siquiera unos meses.

Pero un día asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Nuestro joven siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios (y probablemente esta devoción fue la que logró librarlo de las trampas del mundo) y en plena procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso. El buen hombre le pide el parecer al confesor de su hijo, y recibida la aprobación de este santo sacerdote, le concede el permiso de entrar a una comunidad bien rígida y rigurosa, los Padres Pasionistas.


San Gabriel de la Dolorosa Al entrar de religioso se cambia el nombre y en adelante se llamará Gabriel de la Dolorosa. Gabriel, que significa: el que lleva mensajes de Dios. Y de la Dolorosa, porque su devoción mariana más querida consiste en recordar los siete dolores o penas que sufrió la Virgen María. Desde entonces será un hombre totalmente transformado.

Gabriel había gozado siempre de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio tan brusco, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado.

Gabriel lo que hacía, lo hacía con toda el alma. En el mundo se había dedicado con todas sus fuerzas a las fiestas mundanas, pero ahora, entrado de religioso, se dedicó con todas las fuerzas de su personalidad a cumplir exactamente los Reglamentos de su Comunidad. Los religiosos se quedaban admirados de su gran amabilidad, de la exactitud total con la que cumplía todo lo que se le mandaba, y del fervor impresionante con el que cumplía sus prácticas de piedad.

Su vida religiosa fue breve. Apenas unos seis años. Pero en él se cumple lo que dice el Libro de la Sabiduría: "Terminó sus días en breve tiempo, pero ganó tanto premio como si hubiera vivido muchos años".

Su naturaleza protestaba porque la vida religiosa era austera y rígida, pero nadie se daba cuenta en lo exterior de las repugnancias casi invencibles que su cuerpo sentí ante las austeridades y penitencias. Su director espiritual sí lo sabía muy bien.

Al empezar los estudios en el seminario mayor para prepararse al sacerdocio, leyó unas palabras que le sirvieron como de lema para todos sus estudios, y fueron escritas por un sabio de su comunidad, San Vicente María Strambi. Son las siguientes: "Los que se preparan para ser predicadores o catequistas, piensen mientras estudian, que una inmensa cantidad de pobres pecadores les suplica diciendo: por favor: prepárense bien, para que logren llevarnos a nosotros a la eterna salvación". Este consejo tan provechoso lo incitó a dedicarse a los estudios religiosos con todo el entusiasmo de su espíritu.

Cuando ya Gabriel está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, vive todo un año repitiendo de vez en cuando lo que Jesús decía en el Huerto de los Olivos: "Padre, si no es posible que pase de mí este cáliz de amargura, que se cumpla en mí tu santa voluntad".


La Comunidad de los Pasionistas tiene como principal devoción el meditar en la Santísima Pasión de Jesús. Y al pensar y repensar en lo que Cristo sufrió en la Agonía del Huerto, y en la Flagelación y coronación de espinas, y en la Subida al Calvario con la cruz a cuestas y en las horas de mortal agonía que el Señor padeció en la Cruz, sentía Gabriel tan grande aprecio por los sufrimientos que nos vuelven muy semejantes a Jesús sufriente, que lo soportaba todo con un valor y una tranquilidad impresionantes.

Pero había otra gran ayuda que lo llenaba de valor y esperanza, y era su fervorosa devoción a la Madre de Dios. Su libro mariano preferido era "Las Glorias de María", escrito por San Alfonso, un libro que consuela mucho a los pecadores y débiles, y que aunque lo leamos diez veces, todas las veces nos parece nuevo e impresionante. La devoción a la Sma. Virgen llevó a Gabriel a grados altísimos de santidad.

La Virgen DolorosaA un religioso le aconsejaba: "No hay que fijar la mirada en rostros hermosos, porque esto enciende mucho las pasiones". A otro le decía: "Lo que más me ayuda a vivir con el alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua".

Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo que les hubiera podido dar, cruzó sus manos sobre el pecho y quedó como si estuviera plácidamente dormido. Su alma había volado a la eternidad a recibir de Dios el premio de sus buenas obras y de sus sacrificios. Apenas iba a cumplir los 25 años.

Poco después empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y en 1926 el Sumo Pontífice lo declaró santo, y lo nombró Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

San Gabriel de la Dolorosa: pídele a la Sma. Virgen por tantos jóvenes tan llenos de vitalidad y de entusiasmo para que encaucen las enormes fuerzas de su alma, no a dejarlas perderse en goces mundanos, sino a ganarse un gran premio en el cielo dedicándose a salvar su propia alma y la de muchos más.


martes, 24 de diciembre de 2013

Natividad del Señor

Mensaje con Ocasión de la Natividad
de Nuestro Señor Jesucristo

Mexicali, B. C. 25 de Diciembre de 2013
Año Diocesano de la B.S.V. María de Loreto


A los hombres y mujeres de Buena Voluntad en el Señor:

Reciban todos un saludo, deseando y esperando que estas fiestas de la navidad redunde en gracia y paz en su familia.

Cada año ponemos de relieve el acontecimiento central de nuestra Fe, como el amor infinito de Dios por sus hijos, se manifiesta siempre cercano, dócil, inocente y sencillo. No busca el esplendor ni lo magestuoso. Su misma sencillez atrae, deslumbra. De modo particular nos dice a cada uno: "Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme".

Que maravilla podemos meditar en esta frase. Cuantas veces queremos caminar con la cofianza de un hijo para con su padre, y sentimos que caminamos a tientas entre la oscuridad. Vamos vagando en un mundo que parece sumergido cada vez mas en un descontrol social y espiritual, donde el hombre no encuentra su razón de existir, donde el hombre se encuentra con un vacío interno que trata de llenar con el consumismo y el materialismo desmedido. Vemos nuestra realidad y vemos que cada vez vagamos en un sin sentido y un vacío inmenso que no sabemos con que llenar. Tristemente es la realidad que hemos cultivado con nuestras acciones de cada día.

Mas no es un caso perdido, siempre en cualquier situación desesperada, donde se ve imposible llegar a una meta, queda la esperanza de seguir con los pies en el camino, y dar un caminar firme a cada paso. Jamás viendo hacia atrás, no podemos vivir sumergidos en el pasado, anhelando lo que fue, por ello, debemos dar a Dios las gracias siempre, porque nos ha permitido crecer y conocer. Tampoco podemos anhelar el futuro, que aun esta en insertidumbre y no nos corresponde. Que es lo que realmente nos corresponde? Bien lo define Santa Teresita del Niño Jesús: "Solo tengo el día de hoy". Y solo eso podemos poseer, el instante en el que vivimos, el que cada mañana podamos contemplar la luz de un nuevo día, entre tantos que ya han sido privados de ella, porque han sido llamados a la presencia del Señor. Que tenemos salud, entre tantos que estan asociados a la Pasión de Jesús por la enfermedad. Que tenemos un techo que nos cobije, entre tantos que ni eso pueden tener. Somos ricos aun en lo poco que podamos tener, pero hay hermanos aun mas ricos que sin tener nada en absoluto viven teniendolo todo, porque poseen a Aquel que le da sentido a sus vidas, mientras nosotros vagamos en un intento desesperado de encontrarlo, sin saber que siempre esta junto a nosotros. 

Como ciegos, vamos caminando a tientas, nos pasa lo que reclama Dios a lo ídolos: "tienen ojos y no ven, tienen oídos y no escuchan", y nos pasa aquello que recrimina Jesús en el Evangelio: "les han tocado canciones alegres y no han bailado, les han tocado canciones tristes y no han llorado". Vamos como el hijo prodigo en el establo de trabajo, queremos saciarnos y nada logra saciar nuestra hambre ni nuestra sed, porque nos conformamos con las miserias que nos regala el mundo, las miserias de un amor barato y sin compromiso, las miserias del consumismo, con el engaño de que mientras mas tenemos y costoso, mas admirados seremos, las miserias de vivir solo del placer pasajero, tomando a la otra persona como un mero objeto que se desecha cuando no cumple nuestras espectativas. Las miserias de ver en el otro como un escalón sobre el cual pisar para llegar a la meta fijada sea cual sea. Envueltos en esas miserias es donde nos encontramos triste y lamentablemente. Donde la familia es todo menos familia, y a cualquier cosa queremos tomar como modelo de tan sagrada estructura. 

Cada día, debería ser una nueva "navidad", un nuevo nacimiento de Nuestro Señor en medio de nosotros, donde aprendamos a ver lo sencillo con ojos de fe y esperanza, con ojos llenos de amor, con ojos llenos de ciencia, como Dios mismo las ve y nos ve a nosotros. Si eligió hacerse semejante a nosotros, es para demostrarnos que no es alguien lejano a nuestra realidad, que no es alguien olvidado de su obra, sino que es Alguien que camina con nosotros a cada paso, que nos acoge cuando nadie mas lo hace, que confía en nosotros cuando nadie mas es capaz de confiar. Que es un Dios todo amor y misericordia, que es capaz de llenar todo vacío, que es capaz de encender toda frialdad y de santificar todo fervor. Un Dios siempre Uno, siempre Amor, siempre Padre.

Que esta Solemnidad de la Natividad, nos traiga nuevas esperanzas, nos traiga un corazón siempre abierto y dispuesto a la realidad para participar activamente de un cambio de conciencia comunitaria, donde seamos capaces de ser sal y luz en donde quiera que estemos. Es mi deseo para todos aquellos a los que llegue esta sencilla palabra.

En Jesús y María.

Catequista Mauricio Parra Solís
Ecce Ego Quia Vocasti Me




martes, 17 de diciembre de 2013

Oremus Pro Pontifice Nostro



Sabiendonos en el gozo de ser Iglesia
unidos en torno al Vicario de Cristo,
Celebramos el 77 Aniversario de Nacimiento
de Nuestro Santísimo Padre,

Francisco I

y pedimos a Dios, Uno y Trino,
le conserve salud y vida,
le conceda felicidad sobre la tierra
y la victoria sobre sus enemigos.
Y la sabiduría necesaria para guiar
y sanificar a la Santa Iglesia Católica


Oremos
Oh Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira propicio a tu siervo Francisco, a quien has querido hacer pastor y jefe de tu Iglesia; haz que con su ejemplo y su palabra aproveche a los que preside, y que en unión con la grey que te has dignado confiarle, consiga la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La Masonería como Instrumento de Satanás


El eminente Pontífice León XIII, velando por la seguridad de la Iglesia Católica y en bien de la salvación eterna de las almas, habló enérgicamente de Satanás y de la masonería en su Encíclica Humanum, del 20 de abril del año 1884: “El humano linaje, después de haberse, por envidia del demonio, miserablemente separado de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, quedó dividido en dos bandos diversos y adversos, de los cuales uno combate asiduamente por la verdad y la virtud… es el reino de Dios en la tierra, es decir, la verdadera Iglesia de Jesucristo… el otro es el reino de Satanás, bajo cuyo imperio y potestad se encuentran todos los que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo…acometen empresas contra Dios… En nuestros días, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, siéndoles guía y auxilio la sociedad que llaman de los Masones… audacísimamente se animan contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia,” (1). El Papa León XIII ha desenmascarado a un enemigo sumamente peligroso, definitivamente quien está atrás de la masonería es el enemigo de nuestra salvación eterna: Satanás, padre de la mentira y del engaño. “…hemos resuelto declararnos de frente contra la misma sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina, sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de tan funeste peste.” (2). El ilustre padre Julio Gheldof, en su obra: El católico ilustrado, claramente define la secta de los Masones: “La secta de los Masones es una sociedad satánica que tiene por objeto el destruir la Iglesia Católica y la moral cristiana o sea el reino de Jesucristo en el mundo, para poner en su lugar el reino del Naturalismo que es el reino de Satanás.” (3). La secta masónica, como su padre Satanás, obra con astucia y con mentiras: “Tenemos que habérnoslas con un enemigo astuto y doloso que, halagando los oídos de pueblos y príncipes, se ha cautivado a unos y otros con blandura de palabras y adulaciones.Al insinuarse con los Príncipes fingiendo amistad, pusieron la mira los masones en lograr en ellos socios y auxiliares poderosos para oprimir la Religión Católica, y para estimularlos más acusaron a la Iglesia con porfiadísima calumnia de contender envidiosa con los Príncipes, sobre la potestad y reales prerrogativas.” (4). Satanás, padre de la mentira se esconde en las tinieblas, en el engaño, en la simulación, por esto Santa Teresa de Jesús le llama: “amigo de mentiras, y la misma mentira” (5). El Papa León XIII indica una táctica de combate: “quede sentado que lo primero que procuréis sea arrancar a los masones su mascara para que sean conocidos tales cuales son;” (6). La secta masónica es un peligro para la salvación eterna de las almas, por esto, la Iglesia castiga con severísimas penas a los católicos que se inscriben en tan perniciosa sociedad que se alza contra la majestad de Dios. Santo oficio: “…cierto es en primer lugar que están castigados con excomunión latae sententiae, la masónica y otras sectas de la misma especie que… maquinan contra la Iglesia o los poderes legítimos, ora lo hagan oculta, ora públicamente…” (7). “De ninguna manera puede permitirse que los masones, en forma oficial, o sea deputados por la secta, se hallen presentes al Santo Sacrificio de la Misa y demás oficios eclesiásticos. También ha de prohibirse que el clero de oídos a las imposiciones o deseos de los masones a fin de que se celebren Misas u oficios eclesiásticos como acordados o pedidos por los masones, o anunciados como tales en invitaciones y periódicos.” (8). Derecho Canónico: “Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legitimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica.” (9). “Están privados de la sepultura eclesiástica, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento: Los notorios apóstatas de la fe cristiana, o los notoriamente afiliados a una secta herética o cismática o a la secta masónica u otras sociedades del mismo género.” (10). Pertenecer o colaborar de cualquier modo en la secta masónica, equivale a pertenecer al bando de Satanás. “Pero el que no me ama, no practica mi doctrina.”(11). 

Roberto Morales.



_______________________________
1.- Papa León XIII, Encíclica: Humanum (1), 20 de abril de 1884. 
2.- Encíclica: Humanum (2). 
3.- Padre Julio Gheldof, El católico ilustrado, año 1913, pagina 170. 
4.- Encíclica: Humanum (13). 
5.- Vida de Santa Teresa de Jesús, 25, 21. 
6.- Encíclica: Humanum (16). 
7.- Instrucción del Santo Oficio del 10 de mayo de 1884. 
8.- Instrucción del Santo Oficio del 5 de julio de 1878. 
9.- Código de Derecho Canónico, canon 2335. 
10.- Código de Derecho Canónico, canon 1240. 
11.- Evangelio de San Juan XIV, 23.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Dogma de la Inmaculada Concepción de la B.V. María


La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." 

Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.


La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»

María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.

María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido. 

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no ofusca, sino que más bien pone mejor de relieve los efectos de la gracia redentora de Cristo en la naturaleza humana. Todas las virtudes y las gracias de María Santísima las recibe de Su Hijo. La Madre de Cristo debía ser perfectamente santa desde su concepción. Ella desde el principio recibió la gracia y la fuerza para evitar el influjo del pecado y responder con todo su ser a la voluntad de Dios. A María, primera redimida por Cristo, que tuvo el privilegio de no quedar sometida ni siquiera por un instante al poder del mal y del pecado, miran los cristianos como al modelo perfecto y a la imagen de la santidad que están llamados a alcanzar, con la ayuda de la gracia del Señor, en su vida.



En torno a las ideas de Escoto se suscitó una gran controversia. Después de que el Papa Sixto IV aprobara, en 1477, la misa de la Concepción, esa doctrina fue cada vez más aceptada en las escuelas teológicas. 

El Papa Sixto IV, en 1483, casi 4 siglos antes del dogma, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un llamado para nosotros:
1-Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2-Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.

"Con la Inmaculada Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la sangre preciosa de Cristo. En Él toda persona está llamada a realizarse en plenitud hasta la perfección de la santidad" Juan Pablo II, 5-XII-2003.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Diez Mandamientos Contra el Diablo


El cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Génova (Italia), imprimió una carta pastoral en la que enumera los “diez mandamientos” para defenderse del Tentador. 

I. No olvides que el Diablo existe, porque su primera mentira es hacernos creer que no existe. 

II. No olvides que el Diablo es un tentador. No te consideres ni exento ni invulnerable. 

III. No olvides que el Diablo es sumamente inteligente y astuto. Logra su insidia siendo fascinante, como lo hizo con el primer hombre. 

IV. Sé vigilante: con los ojos y el corazón. Y sé fuerte: es espíritu y virtud. 

V. Cree firmemente en la victoria de Cristo sobre el Tentador, pues esto te hará seguro e imperturbable incluso ante la agresión más violenta que se desate contra ti. 

VI. Recuerda que Cristo te hace partícipe de su victoria. 

VII. Continúa escuchando la Palabra de Dios. 

VIII. Sé humilde y ama la mortificación. 

IX. Reza siempre, sin cansarte, para que superes la tentación. 

X. Adora al Señor tu Dios y solamente a El ríndele culto.



jueves, 14 de noviembre de 2013

Santidad de la Orden Carmelita


“Los Santos del Carmelo se formaron en una escuela de fuego espiritual, semejante a aquella de Elías. El amor poetiza las íntimas relaciones entre Maria y el Carmelo y hace de la Historia de la Orden un canto de alabanza a nuestro Dios.”

Son una inmensa muchedumbre de hermanos nuestros que consagraron su vida a Dios, abrazando las enseñanzas del Divino Maestro e imitando su vida, y se entregaron al servicio de la Virgen Maria en la oración, la abnegación evangélica y el amor a las almas, sellado a veces con su sangre. Ermitaños del Carmelo, mendicantes de la edad media, doctores y predicadores, misioneros y mártires; monjas que dilataron el pueblo de Dios con la misteriosa fecundidad de su vida contemplativa; religiosas que descubrieron el rostro de Cristo a sus hermanos en el apostolado sanitario y docente, sobre todo en tierras de misión; seglares que en medio del mundo supieron encarnar el espíritu de la Orden. Toda la familia del Carmelo de la patria con Maria, su Madre, a la cabeza constituye nuestro gozo y alabanza al Padre Celestial.

Grandes santos a quienes la Iglesia venera e invoca en su liturgia, y santos humildes que bien pocos conocen o invocan fuera de la Orden, con su vida nos proponen el secreto de la santidad en el trato intimo con Dios que desde el coloquio con él se prolonga en la entrega de cada día como comunión de fe y de amor con la inmaculada Madre de Dios, Patrona del Carmelo, Formadora incomparable de los amigos de Cristo a los que cubre con el habito de la Orden para que interior y exteriormente reflejen sus virtudes.

Todos los santos Carmelitas se han moldeado bajo la figura de la Bienaventurada Virgen Maria, han vivido en intimidad con Ella, de Ella han sido apóstoles. De Ella han aprendido a vivir en Cristo y de su amor, en Ella se han inspirado para entregar su vida a la Iglesia y a las almas, es gran importancia la vida de la Virgen en los Santos Carmelitas.

Que el ejemplo de estos santos, sirva para suscitar nuevas generaciones de santidad, muchos santos que, viviendo en obsequio de Jesucristo fielmente servido con corazón puro y buena conciencia, sepan con Maria entregarse día y noche a la contemplación de la Palabra y al servicio generoso a la humanidad, que ese ejemplo nos contagie un amor inmenso y operante por Cristo, por la Iglesia y por el mundo entero.

La Iglesia es santa y sin defecto: Cristo la ama como esposa y se ha entregado a sí mismo por ella a fin de santificarla; por eso, en la Iglesia todos están llamados a la santidad. La Iglesia anuncia el misterio pascual en los santos que, sufriendo con Cristo, también con él son glorificados, propone a los fieles su ejemplo para que por medio de Cristo todos sean conducidos al Padre, e implora los beneficios de Dios por los méritos de los santos.

Hoy, en una misma fiesta, se recuerda a los santos carmelitas ya canonizados y a todos los justos de la familia del Carmelo de toda lengua, raza y nación, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.