jueves, 13 de junio de 2013

DESEOS VEHEMENTES DEL SAGRADO CORAZON




Amigos lectores, como un ponto intermedio a seguir la publicación de las cuatro principales Revelaciones que el Corazon de Jesus hizo a Su Sierva Santa Margarita, les comparto esta bella meditación sobre los deseos que tiene este Divino Amante. Los he encontrado en la pagina de un amigo de facebook y le he pedido su permiso para transcribirla en nuestro Blog. Espero les agrade tanto como a mi. Un abrazo y bendiciones.

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Es éste un punto que llama la atención en Santa Margarita, y es muy significativo. Porque, si bien Jesucristo, como tan amante de los hombres, no puede menos de anhelar su salvación y cuanto a ella se refiere, sin embargo, como el lector notará, aquí se descubren deseos tales, que no son los ordinarios, deseos que por lo mismo hacen sospechar alguna especial razón.


Habla la Santa de las almas que salvará esta devoción y añade:

«Esto es lo que le da un deseo tan ardiente de ser conocido, amado y honrado de los hombres, en cuyos corazones tanto anhela establecer por este medio el imperio de su puro amor, que promete grandes recompensas a los que se ocupen en hacerle reinar».
Nótese, además, en el texto precedente, el amor singular y extraordinario del Corazón de Jesús para con las personas que propaguen con fervor su devoción, y las promesas verdaderamente espléndidas en favor de estos apóstoles; la explicación es sencilla: como el Corazón Divino siente deseo tan ardiente de que su devoción se difunda, no pueden menos de darle un placer grandísimo los que se ocupen en ello; de ahí su amor, de ahí sus promesas, de ahí todo. Lo mismo se afirma en otros varios pasajes.




Pero volvamos a nuestro tema. En esta misma carta, un poco más adelante, hablando del libro del P. Croiset, que el «Corazón de Jesús pide con tanto ardor», añade la Santa: «Haga usted, pues, sin diferirlo, lo que desea de usted; porque no puedo menos de manifestarle que me insta ardientemente a causa del vehemente deseo, que descubre más y más a su indigna esclava, de ser conocido, amado y honrado de los hombres, para reparar las grandes
amarguras y humillaciones que le han hecho sufrir, y de las cuales quiere aplicarles los merecimientos por este medio. Mas dame a conocer ser tan excesivo este deseo, que promete a todos cuantos se consagraren y dedicaren a El para darle este placer etc.».


¡Qué expresivo se muestra aquí el deseo del Corazón de Jesús!

«Mi Divino Maestro dio a conocer a su indigna esclava..., que tenía una ardentísima sed de ser conocido, amado y honrado de los hombres con homenajes y honores particulares, a fin de tener manera de contentar su deseo de comunicarles abundantemente sus misericordias y sus gracias santificantes y saludables».




En este texto magnífico está expresado, con grande integridad, todo el porqué de esos anhelos ardientes de que esta devoción se difunda y se practique. Mostrándole un día su Corazón arrojando llamas por todas partes, le dijo:

«Si tú supieras cuán sediento estoy de hacerme amar de los hombres, no perdonarías nada para ello». Y otras veces oía decir: «Tengo sed, me abraso en deseos de ser amado». Y esto causaba en mí tan fuerte impresión, que me deshacía en lágrimas por no poder satisfacer su amoroso deseo, cosa que espero harán ahora sus fieles siervos, según me lo prometió al enviarme a aquellos que Él se había preparado para esto».

lunes, 10 de junio de 2013

Revelaciones el Sagrado Corazón de Jesús ( II )



Segunda revelación

Unos dos o tres meses después de la primera aparición, se produjo la segunda gran revelación. Escribe Margarita:

"El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, más brillante que el sol, y  transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas y significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en la parte superior... la cual significaba que, desde los primeros instantes de su Encarnación, es decir, desde que se formó el Sagrado Corazón, quedó plantado en él la cruz, quedando lleno, desde el primer momento, de todas las amarguras que debían producirle las humillaciones, la pobreza, el dolor, y el menosprecio que su Sagrada Humanidad iba a sufrir durante todo el curso de su vida y en Su Santa Pasión."

"Me hizo ver, " continúa Margarita, "que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación, y de salvación que contiene, a fin de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios, cuya fuente es, al que se ha de honrar bajo la figura de su Corazón de carne, cuya imagen quería ver expuesta y llevada por mi sobre el corazón, para grabar en él, su amor y llenarlo de los dones de que está repleto, y para destruir en el todos los movimientos desordenados. Que esparcirá sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honores, y que tal bendición será como un último esfuerzo de su amor, deseoso de favorecer a los hombres en estos últimos siglos de la Redención amorosa, a fin de apartarlos del imperio de Satanás, al que pretende arruinar, para ponernos en la dulce libertad del imperio de su amor, que quiere restablecer en el corazón de todos los que se decidan a abrazar esta devoción."

En esta segunda gran revelación, Nuestro Señor empezó a descubrir sus intenciones y formular sus promesas. La imagen del Sagrado Corazón de Cristo es el símbolo de su ardiente amor hacia nosotros, el cual había entregado sin condiciones,  y el Señor quería que esta imagen se expusiese en las casas o llevarse sobre el pecho en forma de Medalla, ofreciendo as promesas de gracias y bendiciones a quienes lo veneraban. Pero por el momento Margarita no podrá decir nada de lo que había visto pues no había llegado la hora. Estas revelaciones tendrán que pasar primero por muchos exámenes y sufrir mucha oposición. Y aún había mucho más que Jesús quiera revelar.

sábado, 8 de junio de 2013

Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús ( I )


El mes de Junio la Iglesia Consagra con especial Veneración al Sagrado Corazón de Jesús, que bien lo define el Catecismo y el Magisterio de la Iglesia:


Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres (Pío XII, Enc."Haurietis aquas": DS 3924; cf. DS 3812).



Esta devoción nos fue dada por Jesús mismo por medio de su Sierva Santa Margarita María Alacoque, humilde monja de la Orden de la Visitación de Santa Maria, Fundada por San Francisco de Sales.

Primera revelación

El 27 de diciembre de 1673, día de San Juan el Apóstol, Margarita María, que tenía solo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla. Era el momento de la primera gran revelación del Señor. Ella lo cuenta así:

"Estando yo delante del Santísimo Sacramento me encontré toda penetrada por Su divina presencia. El Señor me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado.

El me dijo:

"Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en el las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo  los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía."

"Luego," continúa Margarita, "me pidió el corazón, el cual yo le suplicaba tomara y lo cual hizo, poniéndome entonces en el suyo adorable, desde el cual me lo hizo ver como un pequeño átomo que se consumía en el horno encendido del suyo, de donde lo sacó como llama encendida en forma de corazón, poniéndolo a continuación en el lugar de donde lo había tomado, diciéndome al propio tiempo: "He ahí, mi bien amada, una preciosa prenda de mi amor, que encierra en tu costado una chispa de sus mas vivas llamas, para que te sirva de corazón y te consumas hasta el último instante y cuyo ardor no se extinguirá ni enfriará. De tal forma te marcaré con la Sangre de mi Cruz, que te reportará más humillaciones que consuelos. Y como prueba de que la gracia que te acabo de conceder no es nada imaginario, aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor y, si hasta el presente solo has tomado el nombre de esclava mía, ahora te doy el de discípula muy amada de mi Sagrado Corazón."

Después de este favor tan grande, Margarita quedó por muchos días como abrasada toda y embriagada y tan fuera de si que podía hablar y comer solamente haciéndose una gran violencia. Ni siquiera podía compartir lo sucedido con su superiora lo cual tenia gran deseo de hacer. Tampoco podía dormir, pues la llaga, cuyo dolor le era tan grato, engendraba en ella tan vivos ardores, que la consumía y la abrasaba toda.

A partir de la primera revelación, Margarita sufriría todos los primeros viernes de mes una reproducción de la misteriosa llaga del costado, cosa que le sucedería hasta su muerte. Estos eran los momentos particularmente elegidos por el Señor para manifestarle lo que quería de ella y para descubrirle los secretos de su amable Corazón.

Entre estas visitas le decía el Señor, "Busco una víctima para mi Corazón, que quiera sacrificarse como hostia de inmolación en el cumplimiento de mis designios." En su gran humildad, Margarita le presentó varias almas que, según ella corresponderían más fielmente. Pero el Señor le respondió que era ella a quien había escogido. Esto no era sino ocasión de confusión para Margarita pues su temor era que llegasen a atribuir a ella las gracias que del Señor recibía.